Suplemento iniciativa del Departamento de Formación Académica, Profesional y Personal. Dirigido y cordinado por la Gestora Académica Mayra Montiel, el Gestor de Desarrollo Personal Eduardo López y la Investigadora Social Kimberly Alvarado.


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Reflexiones Docentes

Este es el espacio de los docentes. Acá se presentarán todos aquellos planteamientos y experiencias que reflejen la producción de conocimientos innovadores y motivadores para ser transmitidos fuera y dentro de las aulas.
 
Los artículos serán elegidos en la medida en que cumplan con los objetivos básicos de forma y fondo:
 
• Que posean planteamientos innovadores que puedan ser llevados a la práctica.
• Redacción clara, sistemática y al alcance de toda la población meta.
• Que posea una clara identificación del docente que lo envía (nombre, cargo, lugar de trabajo, contacto).
• Máximo una página de documento d Word.
• Letra Garamond # 12.

 

 

 

  • El regreso
  • Visión del aprendizaje de la lectura

El regreso

Hablar de la producción cultural en Costa Rica, es hablar de una carrera cuesta arriba pero, cuando nos referimos a la producción audiovisual, relatamos a una ladera de mucho mayor pendiente. Las posibilidades de producir arte en el país y obtener inversión para ello ha sido, para la mayoría de artistas, tan gran desafío como la construcción creativa de la obra misma. Históricamente, el devenir de la producción artística en el país ha sido una constante dicotomía: los que tienen los recursos para llevar a cabo su obra y los que no. Claro que esto no define el talento del artista, ni lo valioso de la obra, en lo absoluto; pero si puede definir su difusión y su aceptación entre el público.

 

Por este contexto tan sinuoso es que los productores y artistas en el país se han visto en una situación tendenciosa: hacer arte de la forma más honesta ó complacer a los sectores tradicionales que estarían dispuestos a mecenar proyectos de este tipo. Está claro que responder a los sectores más complacientes puede representar una tergiversación del mensaje del artista, quedando, cada vez más rezagado el contenido de la obra en función de determinados intereses -patriarcales, de status quo e incluso de mercado-. Es un choque de paradigmas entre hacer arte o hacer un producto artístico. ¿Cuál es la diferencia? Que la segunda cuenta con mayores niveles de financiamiento por el fin que sesgado que cumple.

 

Es por ello que hablar de la película "El regreso" de Hernán Jiménez representa un hecho trascendente en dos ámbitos. Un primer elemento es su producción. Empezamos con un director/productor independiente que nos hace, a través de un vídeo en la red, un grito reflexivo de auxilio: "Hola soy Hernán Jiménez, director de A ojos cerrados, tengo una nueva historia, pero tengo un problema, no tengo dinero para terminarla. En Costa Rica no existe apoyo gubernamental para esto y no me interesa recurrir a capital privado que quiera lucrar con mis películas. Por ello, les pido una mano, financiemos la obra juntos y serán parte de la obra como productores. Gente que de forma anónima decidió creer en un proyecto. Así, dejaría de ser mío y sería de todos".
Es aquí, en esta suplica sincera, que el autor da un giro que contrarrestaría la forma arraigada de hacer arte en el país. Nos ofrece su trabajo para que deje de ser una obra personal y se transforme en una obra colectiva. Una obra donde la población se encontraría identificada no solo con su historia o sensibilidades, sino también, que se apropiaría de forma simbólica de una expresión de grupo. No en respuesta de un fin comercial, o un interés mezquino, sino por el hecho de expresarse sin más. Hablamos de la recuperación de las formas más honestas del arte, el arte como un medio y no como un objeto. Un medio que tenga la fuerza de enaltecer lo más sublime de la vida humana pero, que también pueda señalar, de la forma más vehemente, todo aquello que hemos olvidado, incumplido, postergado o destruido como sociedad.

 

De esta forma, es que el segundo elemento en importancia, se revela. La película "El regreso" nos expone de forma sutil, casi de manera desinteresada, las importantes transformaciones que ha sufrido Costa Rica en los últimos treinta años, y como, detrás de la historia de Antonio, está encerrada una crítica frontal al proyecto económico y político ejecutado por las clases hegemónicas en el país. Para esto es necesario referirse a dos situaciones de la trama de manera puntual.

 

La primera es como la historia nos refleja la Costa Rica que no venden en las agencias de turismo, esa Costa Rica sucia, desordenada, insegura, burocrática e individualista.  El momento de clímax de este tópico es cuando un Antonio sensible y maduro explota en llanto y no entiende por qué en Costa Rica la gente vive "como en jaulas". Para mí, esa escena en particular -junto a la de Antonio con las maletas en tiradas en una calle josefina, después de ser abandonado por su amigo César- recogen los elementos más críticos de todo el film y no necesitan de gran duración en pantalla para ser emotivos e incisivos.

 

En segundo lugar, nos señala ese país lleno de gente que critica pero que no actúa. Un país que tiene una población repleta con enfermos de Síndrome de Estocolmo, que viven refugiados positivamente en una falsa felicidad y comodidad para no señalar lo que está mal (típicamente costarricense) -reflejados en los personajes de César "el metalero" y Sofía-. Es una bofetada directa a esa mal llamada Suiza centroamericana y su noción somera "del país más feliz del mundo".

 

Discutir esto como país para el autor es una necesidad imperiosa, porque como refleja Hernán en su papel protagónico, no lo debemos seguir posponiendo, porque al final de cuentas "todos estamos embarrados de la misma mierda, ese es nuestro problema, estamos atados de quienes más queremos huir”, nos obligamos regresar y reencontrarnos con nuestros objetivos como país que han sido postergados a los mejores postores.

 

Emanuel Soto Cabezas

Una nueva visión del aprendizaje de la lectura: El papel de la conciencia fonológica en el nuevo programa de Español I Ciclo de la Educación General Básica

MS.c. Tania Ulloa Calderón
Docente de Educación Especial

 Através de la historia los maestros han trabajado con diferentes métodos de enseñanza de lectura, y a pesar de las distintas formas o el tiempo invertido en abordar esta importante habilidad, el resultado termina siendo prácticamente el mismo: los niños aprenden a leer. Entonces, ¿por qué cambiar por completo un programa de estudio, que aparentemente daba resultado? Antes de contestar esta pregunta analicemos la siguiente cita tomada del programa de estudio de Español I Ciclo de la Educación General Básica (2013) pág. 8:

 

“…Quienes logran desde edades tempranas un buen lenguaje hablado y un amplio vocabulario adquieren más fácilmente tanto la lectura como la escritura. Así, para leer y escribir se necesita tanto el dominio de las habilidades aprendidas de forma espontánea (los diversos componentes del lenguaje oral) como las habilidades aprendidas sistemáticamente (lenguaje escrito), de manera que la lectura adquiera sentido (…). La conciencia fonológica es un  elemento clave para establecer el vínculo entre el lenguaje oral y el aprendizaje del lenguaje escrito.”

 

La conciencia fonológica es una  habilidad metalingüística para segmentar y analizar la palabra hablada, así como para reconocer la unidad del sonido. Esta habilidad nos ayuda, por ejemplo, a reconocer los sonidos iniciales o finales en una palabra. Para el aprendizaje específico de la lectura es fundamental desarrollar esta conciencia fonológica desde edades tempranas. Estudios realizados por Bradley y Bryant (1983) con niños de preescolar, entrenados para categorizar dimensiones fonéticas, demostraron un mejor rendimiento para la lectura durante el primer curso lectivo, en comparación con los niños sin entrenamiento alguno. Esto debido a las áreas que se trabajan mediante esta destreza, tales como: el ritmo, la memoria auditiva, la prosodia, la rima, la atención y  la comprensión verbal, mejorando aspectos tanto lingüísticos como cognitivos. Nos queda claro entonces que la conciencia fonológica es una parte importante del programa de español para mejorar la lectura en los niños. No obstante, vale destacar que para alcanzar una lectura efectiva, se requiere más que el reconocimiento de sonidos y rimas en una palabra o una frase. Hablamos en este caso de una oposición emergente; que es la lectura rápida (decodificación de grafemas) frente a la comprensión lectora (entender lo que se lee). Por ejemplo, cuando solicitamos a los niños leer la oración: Ana fue robada por el señor del supermercado e inmediatamente exponemos la oración; el señor del supermercado robó a Ana. La decodificación que se hace en ambos casos no implica ninguna diferencia, ya que las palabras utilizadas son las mismas, pero, al cambiar el orden y exponer una nueva estructura, los estudiantes requieren analizar no solo la estructura de la oración nueva, sino su significado, y así reelaborar un nuevo pensamiento, eligiendo la mejor opción para expresar sus ideas. Es decir que, no es necesario únicamente el desarrollo de habilidades metalingüísticas lo que nos llevará a una comprensión del lenguaje oral y escrito. Hace falta, desarrollar además de las habilidades lingüísticas; las habilidades perceptuales y las habilidades cognitivas. La conciencia fonológica como aspecto lingüístico por sí solo no ayuda al estudiante a lograr una comprensión de un texto. Se requiere de muchos otros aspectos que trabajen en conjunto para alcanzar niveles complejos de análisis.

 

La producción textual, por ejemplo, requiere un nivel elevado de síntesis y coherencia sintáctica, además de creatividad para lograr en el lector no solo la comprensión de lo expresado, sino también la controversia. El aprendizaje, sin duda debe seguir una línea educativa constructivista, que inste a la indagación, la investigación y la construcción del pensamiento divergente, que plantea soluciones creativas y originales para los problemas. Este nivel de resolución es el más complicado de conseguir. La implementación de la conciencia fonológica en la metodología de la enseñanza no implica por si sola una lectura comprensiva eficaz. En nuestro país, lamentablemente a pesar de los esfuerzos por mejorar el nivel educativo no se observa aún un cambio significativo de nuestra cultura. Existe una insatisfacción por parte de los costarricenses en cuanto a las tareas elaboradas por los estudiantes de primaria e incluso de secundaria. Las bajas calificaciones en los resultados de las pruebas de bachillerato de español, el uso de la mala ortografía y la inadecuada expresión oral, ejemplifican parte de los problemas en la actual educación costarricense. En el informe PISA (Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes) realizado en 2012, se destaca a Costa Rica en la posición 56 de los 65 países participantes. Observamos que el hábito de lectura en nuestro país y en general de América Latina se encuentra en uno de los índices más bajos a nivel mundial. Datos que nos insta a mejorar la educación nacional, y más allá de abordar un tema como la conciencia fonológica –clave también para la enseñanza actual- se necesita una nueva visión cultural.

 

Así que, regresando a la pregunta planteada al inicio de este artículo, ¿por qué cambiar por completo un programa de estudio que aparentemente daba resultado?

 

La línea que se sigue a nivel educativo no lograba desarrollar en los estudiantes costarricenses un pensamiento crítico ni una producción literaria competitiva a nivel mundial. En Costa Rica, actualmente se inicia una nueva visión educativa, que incluye el cambio de programas de estudio de la Educación General Básica. Sin embargo, hace falta que se promueva el trabajo en equipo, la creatividad, expresión oral, discusión en clase, hábito de lectura, uso correcto del vocabulario, y la producción textual, así como el cambio en las estrategias evaluativas de la educación pública, que suman puntos sin valorar en muchas ocasiones el proceso de aprendizaje. Los trabajos escolares deben ser realizados por el estudiante y es deber del docente guiarlo hacia las fuentes apropiadas de información. Así, la conciencia fonológica junto con las otras habilidades antes mencionadas, son los aspectos clave para el éxito de un aprendizaje de la lectura más analítico, y no debe ser un aspecto aislado que se promueva durante un tiempo determinado en los centros educativos. Para ello, se requiere de un diagnóstico y una programación lo más personalizada posible, en donde los niños y las niñas logren primeramente alcanzar los objetivos propuestos por el plan de estudios y en segundo lugar, alcancen su capacidad máxima a nivel personal.