Colegio de Licenciados y Profesores en

Letras, Filosofía, Ciencias y Artes Costa Rica

Presentación

XII

Cincuenta años de vida profesional

En esta celebración del cumplimiento de cincuenta años de vida del Colegio de Licenciados y Profesores en Letras, Filosofía, Ciencias y Artes, quiero destacar dos de sus fines de trascendencia en el devenir histórico de la educación costarricense y la Corporación que siempre estarán vigentes.

¨Elevar y defender el prestigio de los miembros del Colegio y velar por el fiel cumplimiento de la Ética profesional, por parte de todos y cada uno de los colegiados¨

¨Contribuir al progreso de la educación y la cultura mediante actividades propias o en cooperación con la Universidad de Costa Rica e instituciones afines¨

Estos dos afines abarcan la esencia del Colegio en razón de su naturaleza y función que el mismo debe desarrollar. Ambos son plenamente concordantes con lo que, en materia educativa señala nuestra Constitución Política en sus artículos setenta y siete, y setenta y ocho, así como la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su artículo veintiséis, también nuestra Ley Fundamental de Educación artículo dos.

En estos preceptos se distingue a la educación como un Derecho Humano, tendiente a propiciar y salvaguardar el desarrollo pleno de la personalidad humana y el respeto a los derechos y las libertades fundamentales.

Como profesionales de la educación, éticamente debemos comprender y más que comprender, comprometernos para que nuestras acciones en el aula y en la vida social de nuestra nación, conduzcan a ofrecer y garantizar una educación digna, de calidad y compromiso, para que nuestros niños, jóvenes y adultos sean capaces de poder desarrollar sus potencialidades y talentos, para beneficio personal y de la sociedad.

Debemos entender que el ser humano, como sujeto del proceso educativo, está inmerso en una realidad política, cultural, económica y social, que la determina, circunscribe y permite formar su vida. Sus necesidades vitales en ese medio y su esfuerzo por satisfacerlas serán permanentes.

La educación debe contribuir a la transmisión de la herencia cultural, a la socialización y enriquecimiento de los valores, a la construcción de la memoria histórica-colectiva y al desarrollo científico y tecnológico.

La educación tiene como condición intrínseca: incentivar en los individuos activos del aprendizaje, su capacidad educativa y permanentemente innovadora.

El educador debe necesariamente constituirse en un líder institucional y de su comunidad, debe ser conocedor de la psicología humana de la pedagogía de las artes, las letras, las ciencias y la tecnología. Pero sobre todo debe ser un profundo conocedor de sus alumnos, de sus potencialidades y limitaciones, para contribuir a su óptimo desarrollo, para producir transformaciones necesarias, formando ciudadanos útiles y exitosos a sí mismos, a su familia y a su patria.

 

Lic. Melvin Vargas Rojas

Presiente de COLYPRO

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