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Un radioteatro de 1943 sobre Don Juanito en Buenos Aires

Contacte al Autor: Armando Vargas Araya

Un radioteatro de 1943 sobre Don Juanito en Buenos Aires

Millares de radioescuchas conocieron en escorzo la vida de Don Juan Rafael Mora por medio de una emisión de “Amigos Inolvidables”, serie de producciones biográficas difundidas en Argentina los domingos a las 8:30 de la noche por LR1 Radio El Mundo en la capital federal y en el interior de la nación por la Red Azul y Blanca.

Don Juanito fue presentado como hombre-guía de Costa Rica, “presidente y conductor del noble pueblo, alto ejemplo de heroísmo civil”. En diez secuencias interpretadas por una veintena de voces, un relator, musicalización y efectos sonoros, el programa mostró aspectos de la vida en familia, el empresario cafetalero, logros de su Administración, la victoria en la Guerra Patria y la tragedia del asesinato de Estado que segó su existencia.

El Libertador y Héroe Nacional fue introducido hace 73 años en aquella Galería de la Libertad Americana, en un pie de igualdad con líderes como Simón Bolívar, Rubén Darío, Miguel Hidalgo, José Martí, Bernardo O’Higgins, Antonio José de Sucre o François Toussaint- Louverture. Le tocó ocupar su puesto en medio del Padre de la Patria uruguaya José Gervasio Artigas y el emperador Dom Pedro I de Brasil.

Fue el cónsul general de Costa Rica, José Alberto Rodríguez Piza, quien, a sus 23 años de edad, logró ampliar el elenco de los “Amigos Inolvidables”, con el “gobernante cuyo corazón se inspiraba en los más altos ideales del patriotismo y en cuyas manos el pueblo confió ciegamente su destino”.

Encontré el libreto radiofónico de “Juan Rafael Mora” en Buenos Aires, adonde viajé invitado al Congreso Internacional Rubén Darío “La sutura de los mundos”. Dos personas fueron claves en el hallazgo: la historiadora argentina Emilia Edda Menotti y el economista costarricense Alejandro Ramos.

La profesora Menotti, secretaria de la Academia Nacional Sanmartiniana, recordó que en la biblioteca de su familia estaba la edición en dos tomos del quinto ciclo de “Amigos Inolvidables”. El bibliófilo Ramos, especialista superior en Integración y Comercio del INTAL, descubrió el raro ejemplar de 1944 en la lejana librería El Banquete. Así vinieron estos libros a la Biblioteca de la Academia Morista Costarricense.

Esa era la época de oro de la radiodifusión argentina, cuando el radioteatro se imponía como género dramático de masas, hasta la aparición de la televisión. Recuérdese que Julio Cortázar llegó a escribir el guión radial de “Adiós, Robinson” y evocó aquel ambiente cultural en su cuento “Cambio de luces”.

De manera sencilla, amena y humana, el propósito de la Asociación de Difusión Interamericana era, en palabras de su presidente Cupertino del Campo, “poblar el aire con las voces de los héroes de la libertad; hacerlos nacer, soñar, luchar y sufrir de nuevo en una viva y sintética reconstrucción biográfica dramatizada, que se oye y se lee con placer y, a ratos, con emoción, la cual queda después grabada en la memoria”.

El relato, de estructura ceñida, es fáctico o ficcional, indistintamente, a gusto del escritor que lo acomoda al estilo y necesidades del radioteatro: redacta un argentino, apoya un costarricense.

Camilo Mora, el hijo de don Juanito, conversa en 1895 con el presidente Rafael Iglesias, durante la inauguración del Monumento Nacional. —“¡Dar!... ¡Siempre dar!... ¡Ese fue su impulso y su norma!... ¡Esa fue la razón de su existencia y su destino”, dice Camilo.

Dos hermanas y dos hermanos Mora Porras discuten sobre las deudas dejadas a la muerte del padre de familia en 1836. —“¡Yo renuncio a todo derecho sobre la herencia… y asumo todas las responsabilidades”, dice don Juanito.

—“¡De las deudas me hago cargo yo!... ¡Yo las pagaré con mi trabajo!... ¡Aunque tenga que trabajar toda la vida para pagarlas… las pagaré!”

Una manifestación ciudadana le pide en 1849 que acepte la Presidencia de la República: —“¡El pueblo solo tiene confianza en usted, don Juanito!”. Voces alternas desgranan los progresos alcanzados bajo la benévola dirección de don Juan Rafael. El presidente lee su proclama de 1855: —“La paz, esa paz venturosa”.

A la mitad del radioteatro, la secuencia más prolongada es un diálogo en Rivas entre el presidente Mora y el general José María Cañas, que culmina con la antorcha en el mesón. Cañas dice: —“Ha muerto ‘El Erizo’ y ha nacido a la gloria Juan Santamaría!...”.

El relator reseña la epidemia del cólera, la victoria de Centroamérica y el retorno a la paz. Las voces alternas refieren significativos avances: —“¡Tratado de límites con Nicaragua!” —“¡Humana política económica!” —“¡Guerra a los especuladores! Se crea un banco nacional!” —“¡El gobierno entrega tierras inexplotadas a los pobres!” Otra voz (dramáticamente): —“La oligarquía conspira contra Mora”.

“El reloj de la Catedral suena las cuatro en el silencio de la madrugada”, dice el relator. Varios efectos sonoros (golpes, pasos, gritos) se utilizan en la escena del cuartelazo de 1859. Sotero Rodríguez ordena: —“Soldados: ¡apunten al presidente!” Don Juanito reconviene a un ayudante de cámara (con calma): —“¡Baja el revólver, muchacho! ¡Es inútil! (Cambiando su voz) ¡Soy un prisionero! ¡Vamos al cuartel!”

En el exilio de El Salvador conversan don Juanito y el general Cañas. —“¿Y usted, qué piensa hacer?” —“¿Yo? Sembrar café. ¡Y estoy seguro que me va a ir mejor que en la política!”

Índice de la edición en la que aparece el presidente Mora con sus pares. Se desconoce el nombre del guionista.

Don Juanito discute con sus hermanas y un hermano sobre las deudas heredadas a la muerte del padre de familia. Se desconoce el nombre del ilustrador.

El presidente Mora conversa con un soldado en Rivas.

La narración del arribo a Puntarenas en 1860 es hecha con economía de frases, hasta la derrota de los insurrectos. Oficial: —“¡Pelotón! ¡Preparen!... ¡Apunten!”.

Don Juanito: —“¡Apuntad bien, soldados!

¡No me hagáis sufrir!”. Oficial: —“¡Fuego!” Cierra el relator: “El veredicto de la historia ha relevado de culpas a Juan Rafael Mora… No así a los apresurados responsables de su muerte… Contaba el prócer apenas 46 años de edad… Su juventud, su empuje, su talento y su patriotismo, inspirados en un profundo sentimiento de unidad y libertad americanas, prometían, aún, brillantes días a su patria”.

Ojalá se realice una producción radiofónica que sea auténtica recreación del radioteatro bonaerense, con voces dramáticas, efectos sonoros a la usanza de 1943 y musicalización de la época. Quizá pueda hacerse una producción audiovisual, con los modernos recursos de la televisión en alta definición. Seguramente el libreto será objeto de una edición crítica en el primer número del Anuario de la Academia Morista que habrá de aparecer en 2017.

¿Qué duda puede caber sobre la dimensión internacional del Padre de la Patria? Este radioteatro en la Argentina; un nuevo poema sinfónico en Estados Unidos; la pronta edición latinoamericana de un libro morista; el nombramiento de una calle en Córdoba, España; una obra de teatro en proceso, sobre él, en Inglaterra; esculturas suyas en Guadalajara, Río de Janeiro y Washington DC. Don Juan Rafael Mora ha sido más valorado fuera que dentro de Costa Rica.

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