Colegio de Licenciados y Profesores en

Letras, Filosofía, Ciencias y Artes Costa Rica

Sistema de creencias de los docentes y la influencia que ejerce desde la formación hasta la práctica

Contacte al Autor: Rosa María Hidalgo Chinchilla, Licenciada en Estimulación y Desarrollo del Lenguaje, Máster en Psicopedagogía, Licenciada en Ciencias de la Educación con énfasis en Preescolar y Bachiller en Ciencias de la Educación con énfasis en Preescolar.

INTRODUCCIÓN
Las creencias de los docentes hacen referencia a decisiones tomadas du-rante el proceso de enseñanza y aprendizaje influenciadas por la formación profesional, la experiencia, la cultura y las propias teorías personales que el docente, de una u otra manera, utiliza para afrontar la compleja tarea edu-cativa, por lo que se pueden considerar como las tendencias o las disposi-ciones que les llevan a enseñar de un modo determinado.
Las creencias, como parte del pensamiento del docente, se pueden conce-bir como los juicios personales que impulsan su “modo de enseñar” (Prieto, 2007). Estos son conocimientos anclados valiosos, le funcionan en la actua-ción pedagógica, por lo cual influyen en sus percepciones y juicios, deter-minan su conducta en el aula. Asimismo, muchas veces son más influyentes las creencias que los conocimientos adquiridos en el proceso de formación; ejemplo de ello es lo que el docente considera vale la pena o no de ser aprendido por los estudiantes.

Los futuros docentes traen consigo una serie de creencias y conocimientos ad-quiridos a lo largo de su vida, que determinan o afectan su conducta en el aula. Por lo que descubrirlas y explorarlas puede ayudar al profesorado a cambiar el pensamiento con que fundamenta la toma de decisiones para su práctica profesional.
Por lo anterior, este trabajo tiene como objetivo conocer cuáles esfuerzos de investigación se han llevado a la práctica en los últimos años en relación con el estudio de las creencias y su implicación en el pensamiento del profesorado.


DESARROLLO
Las creencias son uno de los constructos psicológicos más importantes en la formación del estudiante para educador. Algunos autores, como Pajares (1962), las definen como verdades personales, derivadas de la experiencia o de la fantasía, teniendo un fuerte componente evaluativo y afectivo. Estas in-fluyen sobre las percepciones y juicios que afectan el comportamiento en el aula. De igual modo, Prieto (2007) expone que las creencias son juicios perso-nales, permiten al profesor articular su pensamiento sobre la práctica docente de un modo más o menos consciente para dotarla de sentido. En esta misma línea, Rodríguez-Sosa y Solis-Manrique (2017) coinciden en que son “verdades personales” que derivan de las percepciones de las experiencias y se mani-fiestan en opiniones, actitudes o acciones, base de los procesos de toma de decisiones, condicionándolos (Pajares, 1992).
Relacionado con lo anterior, Brown y Cooney (1982) entienden las creencias como predisposiciones a la acción específica del contexto y determinantes esenciales de la conducta; y Samuelowicz (1999) las concibe como disposicio-nes a interpretar y actuar de un modo determinado. Rokeach (1968) explica las creencias como la proposición simple, consciente o inconsciente, como resultado de lo que una persona dice o hace.
García y Sánchez (2002), al igual que Serrano (2010), hacen una relación de las creencias con aspectos afectivos. Así, García y Sánchez (2002) las conci-ben como parte del dominio afectivo, compuestas por elementos afectuosos, evaluativos y sociales que permiten a la persona organizar y filtrar información para construir la conciencia de realidad y la visión del mundo. Estas autoras conciben las creencias en esquemas conceptuales que filtran la nueva infor-mación sobre la base de las procesadas anteriormente, organizan la identidad social del individuo y permiten realizar anticipaciones y juicios acerca de la realidad. 
De igual forma, Serrano (2010) dice que las creencias son componentes del co-nocimiento, subjetivos, poco elaborados, generados por cada individuo para explicarse y justificar muchas de las tomas de decisiones y actuaciones perso-nales y profesionales. Ellas no se fundamentan sobre la racionalidad, sino más bien sobre los sentimientos, las experiencias y la ausencia de conocimientos específicos del tema con el que se relacionan; esto las hace muy consistentes y duraderas para cada individuo. 

De lo anterior, puede manifestarse que las creencias son un sistema donde los constructos del docente guían su forma de pensar, evaluar y hacer en el aula, responden casi siempre al sentido común, pues son de naturaleza tácita, es decir, tienden a construirse en el inter-cambio con el medio y con otras personas, motivo por el cual quienes pertenecen al mismo grupo suelen tener ideologías similares. Para Rodríguez (2015), el sistema de creencias es intuitivo, tácito e implícito: las personas no son conscientes de ellas o de sus efectos. De ahí la importancia de generar espacios de reflexión, con el fin de que el docente sea consciente de ellas, las haga explícitas y entienda cómo estas pueden influir en su trabajo.
Según Rokeach, citado por Pajares (1992), todas las creencias tienen tres componentes. El primero se refiere al componente cognitivo, que representa el conocimiento. Un segundo componente es el afectivo, capaz de despertar emoción; y un tercer componente es el con-ductual, cuando lo que se requiere es acción; por tanto, actúan cuando es necesario. Así, las creencias se constituyen de emociones, sentimientos, conocimientos y desempeños.
Por su parte, Pajares (1992) señala cuatro características significativas de las creencias: la pre-sunción existencial, la alternancia, la carga afectiva y evaluativa y la estructura de la memoria episódica:

- Las presunciones existenciales son verdades personales respecto a la realidad social y física. Estas creencias no se ven afectadas por la persuasión, son entidades inmutables, se forman por accidente, por experiencias intensas o por una secuencia de eventos; existen más allá del control y del conocimiento y están presentes en todos los seres humanos.
- La alternancia es cuando se intenta crear una situación ideal como consecuencia de una mala experiencia, alternativa que difiere de la realidad.
- Las creencias tienen un componente afectivo y evaluativo más fuerte que el conocimien-to. El afecto opera independiente de la cognición, la cual está asociada al conocimiento.

El conocimiento de un área se diferen-cia de los sentimientos respecto a otra. Los docentes enseñan el contenido de un curso, según los juicios que tengan respecto al contenido en sí. La combi-nación entre afecto y evaluación puede determinar la energía que los docentes le ponen al desarrollo de una actividad.

- La estructura de la memoria episódica es producto de la experiencia vivida. “Una experiencia crucial en la vida de un docente o algún profesor importan-te en su formación profesional genera una memoria episódica detalladamen-te rica que sirve posteriormente como inspiración o marco de referencia para sus futuras actuaciones pedagógicas” (Díaz, Martínez, Roa y Sanhueza, 2010).

Otras características de las creencias son mencionadas por Díaz, Martínez, Roa y Sanhueza (2010). Estos investigadores indican que se forman desde edades tempranas, lo que las hace difíciles de modificar; su función adapta-tiva ayuda a las personas a definir y comprender el mundo en que están in-mersos e inclusive a entenderse a uno mismo. También, estos investigadores hacen mención a la relación estrecha entre conocimiento y creencia; no obs-tante, su diferencia radica en la naturaleza afectiva, evaluativa y episódica de las creencias, convirtiéndolas en un filtro para interpretar nuevos fenómenos.
De igual forma, Rodríguez y Solís (2017) mencionan tres características inte-resantes de las creencias:

1. Se construyen mediante las interacciones con los otros y en la mayoría de las veces del mismo grupo social, situación que favorece que las creencias se mantengan en el tiempo y en la reproducción.
2. No necesitan ser validadas ni requieren de reglas lógicas para determinar su correspondencia con situaciones reales.
3. Suelen ser implícitas, es decir, las personas no son conscientes de tenerlas.

Las creencias pueden estar relacionadas con un conjunto mayor de princi-pios que pueden denominarse teorías implícitas. Según Rodríguez (2015), son elementos subyacentes a la acción del profesional en educación, tienen carácter epistemológico, filosófico y conceptual que demarcan los juicios, las interpretaciones, la toma de decisiones y la realización de ciertas acciones y verbalizaciones. Para Macchiarola, citado por Inés Rodríguez (2015), las teo-rías implícitas son interpretaciones simplificadas de la realidad; aunque son inconscientes, ostentan algún tipo de organización, estructuración y sistema-ticidad que beneficia la interpretación y predicción de hechos.


METODOLOGÍA
Este estudio se basa en una investigación documental desde un enfoque cualitativo. Para ello, se construyó un estado del arte relacionado con las creencias docentes, y se consultó y sistematizó literatura científica registrada en diferentes bases de datos como Dialnet, Redalyc y Scielo. Durante esta re-visión se consultaron alrededor de 30 artículos; por su actualidad se escogie-ron 14 de ellos, realizados en los últimos 10 años, tanto en el ámbito nacional como internacional. Del análisis elaborado a los artículos emergieron siete categorías (Cuadro N.º 2) que representan las formas de definición de las creencias de los autores consultados y ayudaron a clasificar las convergencias o discrepancias entre los teóricos.

DISCUSIÓN DE LA INFORMACIÓN
Las creencias de los docentes, desde hace varios años, se han constituido en objeto de investigación por el impacto que tienen en las acciones en el salón de clase, pues algunos docentes dejan de lado los aprendizajes adquiridos en su proceso de formación y enseñan bajo estas ideas o preconcepciones emanadas del cómo fueron enseñados u otras experiencias. 

Los estudios revisados tienden a presentar, por un lado, las creencias como juicios que determinan en el profesional de la educación –independientemente de su especialidad– la forma de actuar en al aula y, por el otro lado, hacen hincapié en la importancia de tomarlas en cuenta en los planes de formación como base para la generación de nuevas propuestas formativas.
En el siguiente cuadro se ofrece un resumen de las investigaciones consultadas acerca de las creencias de los docentes y las conclusiones más relevantes a las cuales llegaron los investigadores.

A partir de las contribuciones de los autores sistematizados en el cuadro N.º 1, se determinan siete categorías que representan las formas de definición de las creencias de los autores con-sultados, esto con el objetivo de observar posibles convergencias o discrepancias entre los teóricos. Estas categorías están representadas en el cuadro N.º 2.

Ahora, bien, del cuadro anterior se desprende el gráfico N.º 1 que considera las frecuencias 
y el porcentaje de autores por categoría en cuanto a las creencias.

El gráfico N.º 1 demuestra, en términos de porcentaje, que la categoría 5 Guían las ac-ciones y decisiones de los docentes en la práctica de aula muestra porcentaje superior en relación con las demás categorías, mientras que la categoría 1 Se fundamentan en la experiencia, sentimientos y ausencia de conocimientos es la que puntúa más bajo.
De los 14 artículos analizados y con base en las 7 categorías relacionadas con las opi-niones de los autores, 13 estudios coinciden en que las creencias de los docentes in-fluyen en la práctica de aula, lo cual se representa con el 92,8 %, es decir, guían el comportamiento de los docentes e influyen en la toma de decisiones sobre la gestión de sus prácticas. Asimismo, hay poca convergencia de los autores en cuanto a que las creencias se fundamentan en la ausencia de conocimientos específicos del tema, en la experiencia e involucran los sentimientos.
En este mismo sentido podría decirse que las creencias, al ser ideas desarrolladas en el proceso de formación, tanto a nivel personal como profesional, son influenciadas por las diferentes experiencias acontecidas a lo largo de la vida, forman esquemas o repre-sentaciones en las personas y en un momento se utilizarán. De acuerdo con la percep-ción o la idea que la persona tenga o se haya formado, será su guía o modo de actuar.
En el caso del docente, en muchas de las situaciones las creencias son el eje orientador del proceso de aprendizaje de los estudiantes, en especial cuando no tiene certeza o claridad sobre cuáles son las decisiones apropiadas para resolver una situación educa-tiva. Esta situación tiene secuela directa en la labor de aula. La falta de conocimiento y autorreflexión de la práctica limita al docente en varios aspectos, entre ellos, propiciar estrategias para enseñar y comunicar los contenidos desarrollados al repercutir en la calidad del aprendizaje por parte de los estudiantes. Un ejemplo es el docente que cree que los niños de familias poco escolarizadas no tienen apoyo; por tanto, no pue-den realizar tareas en el hogar y retardan su proceso de aprendizaje. 
Al respecto, Cortez et al. (2013) y Rodrí-guez (2015) exponen que las creencias son un aspecto fundamental del proceso educativo que afectan la toma de decisio-nes en cómo gestionar las prácticas de en-señanza. De lo anterior surge la necesidad de que los planes de formación conside-ren las creencias de los futuros docentes y las trabajen con esta población mediante la reflexión de las mismas. Así, los docen-tes serán conscientes de ellas y evitarán sobreponer estas ideas a los conocimien-tos recibidos en el proceso de formación, para orientar el modo en que desarrollan su práctica de aula.
Por su parte, la mayoría de los estudios analizados coinciden en que las creencias son guías en las acciones y decisiones de los docentes, se relacionan con la planifi-cación, instrucción y evaluación del proce-so educativo, muchas veces en consonan-cia con el pensar docente, influyente en el desempeño del estudiante.
Las creencias, al ser conocimientos poco elaborados, se fundamentan en los sen-timientos y las experiencias que pueden condicionar las decisiones, y estas afec-tan fuertemente la calidad del aprendi-zaje. Según Solís (2015), “Sus decisiones en buena cuenta dependerán de lo que crean que es conveniente hacer” (p. 232). 
Como se mencionó anteriormente, se-gún los datos señalados en el gráfico N.º 1 la categoría 1 Fundamentadas en la experiencia, sentimientos y ausencia de conocimientos posee menor porcentaje; no obstante, de acuerdo con Díaz et al. (2010), las creencias tienen un componente afectivo y evaluativo más fuerte que el conocimiento.

CONCLUSIONES
Con base en los estudios revisados se vislumbran varios puntos. Las creencias son un sistema integrado de constructos que deben ser estudiados porque intervienen en las personas cuando piensan y evalúan. En muchos de los casos, las creencias influyen sus-tancialmente en la conducta e incluso la determinan, mediando el comportamiento y el conocimiento de los seres humanos. 
Por lo tanto, es necesario tomar en cuenta que las creencias se construyen con base en las experiencias vividas en un entorno y desde edades muy tempranas, que las hace consistentes y duraderas en el tiempo y, en consecuencia, difíciles de cambiar. Ejemplo es la reproducción que hace el docente en su actuar pedagógico del proceso de ense-ñanza y aprendizaje experimentado durante su paso por la escuela, y cómo esta vivencia influye posteriormente en las decisiones que se toman y en las prácticas que se realizan cuando ejerce la docencia bajo estas ideas que se derivan del cómo fue enseñado.
En el ámbito educativo y, de acuerdo con los datos aportados por las investigaciones analizadas, queda demostrada una fuerte relación entre las creencias de los docentes y su práctica de aula. La relación influye en la planificación, selección de tareas, interpre-taciones de los contenidos de los cursos y en las decisiones sobre cómo desarrollar su tarea en los contextos de enseñanza.  Ello permite reflexionar acerca de los procesos de formación, por cuanto el futuro profesor llega a la universidad con una serie de ideas y conocimientos acerca de lo que cree que es y debe ser la enseñanza; creencias que ha forjado a lo largo de su vida, conforme a las experiencias vividas como persona y estudiante.
Por tanto, resulta necesario estudiar las creencias con la finalidad de mejorar el proceso de formación. Un ejemplo de lo anterior lo constituyen aquellas construidas por los docentes acerca de la naturaleza de las matemáticas, que han sido permeadas por con-cepciones e impactan las acciones en el salón de clase.
La literatura revisada sugiere que las creencias impactan en las percepciones y en los juicios de los docentes. Ello afecta su actuación en el aula, porque son juicios y evalua-ciones que las personas emiten de sí mismas, de los otros y del mundo que los rodea. Se fundamentan en los sentimientos, las experiencias y la ausencia de conocimientos específicos del tema con el que se relacionan, lo que podría incidir en las decisiones que se tomen en cuanto a organización de aula, procedimientos, cómo enseñar y evaluar, percepción del desempeño de los estudiantes, el rol docente en la manera de concep-tualizar y desarrollar la tarea educativa, aspectos decisivos en el proceso de enseñanza y aprendizaje.
Además, las creencias están profundamente relacionadas con lo que se cree saber y ofrecen un filtro eficaz para discriminar, redefinir, distorsionar o modificar el pensamien-to y el procesamiento de la información posteriores. De ahí la importancia de que los procesos de formación se orienten hacia la conformación de profesionales reflexivos, conscientes de sus creencias y actuaciones como elemento esencial para mejorar su formación profesional y prácticas pedagógicas. 

Con base en esta revisión es posible concluir que, a pesar de que existen estudios relacio-nados con las creencias de los docentes, en su mayoría han sido desarrollados con do-centes de secundaria y primaria. Por tanto, es importante realizar esfuerzos de investigación de esta temática con docentes de educación preescolar, relacionada con un área específi-ca, como sería el desarrollo del pensamiento matemático infantil. De manera que se pueda tener una comprensión más profunda acerca de las concepciones que tienen los docen-tes del pensamiento matemático infantil y los factores que influyen en sus decisiones y en las prácticas didácticas que utilizan en el con-texto de aula. Según las investigaciones revi-sadas, las creencias afectan los procesos de planificación, instrucción y evaluación que se realiza en la clase.
Además, este tipo de estudios puede favo-recer en el profesorado de este nivel crear conciencia de las creencias que tienen, pues son formadas durante la vida como persona, pero no se pueden anteponer sobre los co-nocimientos científicos brindados durante su proceso de formación. Estos estudios podrían orientarse a descubrir cuáles son las concep-ciones de estos profesionales acerca de la enseñanza y aprendizaje de la Matemática y cómo influyen en este proceso, pues se con-sidera una de las variables que más interviene en la práctica educativa. 
También, estas investigaciones deben brindar la oportunidad de identificar y tomar concien-cia de las ideas y las creencias que tienen los docentes para producir cambios en la forma-ción inicial que se brinda desde las universida-des y evitar en los futuros docentes el ingreso al contexto educativo con creencias de la edu-cación que puede trascender en omisiones importantes que afecten el proceso de ense-ñanza y aprendizaje de los estudiantes. Así, el estudio y la descripción de las creencias do-centes son base fundamental para proponer cambios en la formación inicial del docente.

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