Colegio de Licenciados y Profesores en

Letras, Filosofía, Ciencias y Artes Costa Rica

Problemas fundamentales del conocimiento científico

Contacte al Autor: M.ed. Zuleyka Suárez Valdés-Ayala

I. INtroDUCCIÓN

Este ensayo tiene como objetivos:
1. Describir conceptos de ciencia y pseudociencia.
2. Describir, dentro del concepto de ciencia, las ciencias formales y las ciencias fác-ticas dentro de las cuales están definidas las ciencias sociales.
3. Conocer acerca del método científico, los métodos y paradigmas utilizados.
4. Saber la misión de la Epistemología y su relación con la Pedagogía.

II. CoNteNIDoS

A. Concepto de ciencia
Según Brugger (1983), la ciencia no se refiere a un conocimiento aislado, sino que es un conjunto de conocimientos que se remiten al mismo ámbito del objeto y están mutuamente relacionados formando una conexión de fundamentación. Para que exista una ciencia, argumenta, no se exige la certeza de todas las proposiciones, porque puede comprender también hipótesis y teorías que no están definitivamente verificadas, aunque la objetividad sí es esencial. La ciencia, afirma, debe cumplir con que sus conexiones se descubran no en forma improvisada, sino que debe estar ordenada de acuerdo a un plan, a un método (saber formal). Entiéndase “método” para este autor como el camino seguido para alcanzar el conjunto de conocimientos de la ciencia.

A lo largo de la historia vemos cómo diferentes científicos van variando sus nociones acerca de la ciencia. Por un lado, Popper afirmaba categóricamente que la ciencia avanza sobre la falsación de los enunciados que formula; Kuhn argumentaba que esta teoría de la falsación es errónea ya que propicia la supervivencia de teorías ante la imposibilidad de rechazar algunas de las hipótesis que generan, y relaciona la madurez de una ciencia con la existencia de un paradigma. Descartes creía que la clave del universo se hallaba en su estructura matemática y, para él, la ciencia era sinónimo de matemáticas. Para Lakatos lo que caracteriza a una teoría como científica es su capacidad para explicar hechos nuevos. Así, se podrían seguir enumerando científicos reconocidos que consideraban como “válida” su definición de ciencia aunque ésta fuera disímil a otras ya planteadas.

En mi opinión, la ciencia debe verse como una búsqueda de conocimientos desde distintas perspectivas, que buscan explicación a fenómenos relacionados con la naturaleza y el ser humano y que puede ir cambiando de acuerdo al momento en el que se vive, pues no existen “absolutos”, ni se presentan comportamientos lineales, sino múltiples interacciones entre seres humanos y de estos con el medio ambiente que generan una evolución (o involución, al ritmo que vamos...).

En concordancia con lo anterior, asumo que el pensamiento científico consiste en la capacidad de estudiar los problemas desde perspectivas diversas, con el fin de buscar explicaciones a los fenómenos naturales y sociales, y someterlas constantemente a análisis críticos.

A.1 Ciencias puras y aplicadas
Augusto Comte dividió las ciencias en auténticas e inauténticas. Las auténticas son las que presentan leyes y las inauténticas las que no las presentan. Las ciencias auténticas se dividen en puras y aplicadas. El objeto de las ciencias puras es, según este autor, conocer las leyes en sí mismas y por sí mismas, independientemente de las aplicaciones teóricas y prácticas. Las ciencias aplicadas, en cambio, consideran a las leyes para hacerlas servir a una explicación o a la práctica.

Nota: (ver cuadro N.1. en el pdf a descargar)

Comte, como representante fundamental de la corriente positivista, no admite como válidos otros conocimientos sino los que proceden de las ciencias empíricas (del griego empeiria, ‘experiencia’). Estas definiciones de ciencias puras dejan “por fuera” a ciencias que no demuestran leyes, como por ejemplo las ciencias sociales, que tratan con características muy peculiares de seres humanos y que corren el riesgo de generalizar y cometer errores. No por esto deben tenerse a menos, pues son tan importantes y tan válidas como una ciencia pura.

B. Las pseudociencias
En el Oxford American Dictionary se define “pseudociencia” de la siguiente manera: cualquier conjunto de conocimientos, métodos, creencias o prácticas que, alegando ser científicas, en realidad no se rigen por el método científico.
Según Nahle, el término “pseudociencia” significa “falsa ciencia”. Es cualquier declaración o cuerpo de ideas erróneamente exhibidos como científicos, pero carentes de soporte metodológico y/o sistemático.

Nota: (ver cuadro N.2. en el pdf a descargar)

Entre las características fundamentales de las pseudociencias encontramos que:

1. Son indiferentes a los criterios de evidencia válida; utilizan el testimonio de testigos oculares o historias.

2. Confían altamente en la apreciación subjetiva.

3. Sus hipótesis son imposibles de contrastar o están poco apoyadas en los hechos.

4. Apelan con frecuencia a mitos (Diéguez 2005).

En relación con la historia de la pseudociencia, Douglas
Allchin, filósofo de la universidad de Minesotta en la actualidad, enfatiza que gran parte de las pseudociencias de hoy fueron ciencias de ayer, como la astrología y la alquimia, entre otras.

Mi criterio ante estas definiciones es divergente. Si bien es cierto que las pseudociencias no tienen un fuerte criterio científico o no se rigen por métodos estrictos, sí cumplen con que dan explicación a fenómenos y buscan nuevos descubrimientos, ante lo cual el ser humano se siente cómodo y las asume como verdad, entonces ¿por qué no considerarlas ciencia? El punto central aquí es que cierto conocimiento, aunque no tenga la etiqueta de “científico”, tiene validez para las personas por cuanto actúan, esto es, hacen y toman decisiones, como si ese conocimiento fuera una verdad incuestionable. De ahí la importancia de reconocer a los mismos y darles el espacio en la sociedad que merecen.

C. Ciencias fácticas y formales
Según el objeto de estudio, el método de trabajo y los enunciados, las ciencias se subdividen en:

Ciencias fácticas (o empíricas): se caracterizan por el uso del “método hipotético-deductivo”. Son hechos y fenómenos de la experiencia que contrastan empíricamente mediante enunciados sintéticos y cuyo objetivo es la descripción, la explicación y la predicción de fenómenos del universo. Dentro de estas ciencias encontramos a la Física y a la Economía.

Según Bernardini (2010), la coherencia debe ser una característica necesaria pero no suficiente de estas ciencias, pues necesitan de la experiencia para saber si sus hipótesis son verdaderas.

Ciencias formales: se caracterizan por el empleo del llamado “método axiomático”. Son entidades de carácter ideal, que también dependen de la experiencia y usan demostraciones logicodeductivas, mediante enunciados analíticos y cuyo objetivo es la construcción de sistemas abstractos de pensamiento. Dentro de estas ciencias encontramos a la Lógica y a la Matemática. Según Bernardini (2010), la coherencia debe ser una característica necesaria y suficiente de estas ciencias.

Las ciencias fácticas se podrían dividir a su vez en ciencias naturales o experimentales y en ciencias sociales o humanas. En ambas debe prevalecer, según la misma autora, la racionalidad (está constituida por juicios y conceptos, no por sensaciones, y las ideas se ordenan en teorías) y la objetividad (busca alcanzar la realidad de los hechos, verifica las ideas recurriendo a la observación y el experimento) como rasgos esenciales del tipo de conocimiento que alcanzan.

En las ciencias sociales, las cuales tienen por objeto el estudio de los fenómenos en los que intervienen las personas, la obtención de leyes generales resulta compleja, es difícil ser objetivo y liberarse de los juicios de valor. Coincido con Diéguez (2005), quien plantea que “no toda hipótesis es susceptible de convertirse en ley, ni toda teoría contiene leyes, especialmente en Biología y Ciencia Sociales”.

D. Validez del conocimiento científico
Brugger (1983) plantea que el conocimiento es un proceso psíquico accesible directamente al hombre por su conciencia.

Muchos científicos plantearon a lo largo de la historia que solo mediante inducción se llega a descubrir algún conocimiento científico. Newton es uno de ellos, y dice que “las proposiciones obtenidas por inducción a partir de los fenómenos... han de ser tenidas por verdades exactas, hasta que aparezcan otros fenómenos que las hagan más exactas” (Cassini 2005, p.27).

Popper en 1934, que era partidario del método deductivo, citado en Cassini (2005), plantea que “... no hay un método lógico para tener nuevas ideas, o una reconstrucción lógica del proceso... todo descubrimiento contiene un elemento irracional o una intuición creativa.”

Reichenbach, a diferencia de Popper, no dice explícitamente que el descubrimiento científico tenga carácter irracional y acepta además que existe una lógica inductiva, pero que ambas (inductiva y deductiva) pueden ser insuficientes para justificar los procesos de pensamiento que producen una teoría científica.

Las revoluciones científicas del siglo XX, entre las que podemos mencionar la teoría de la relatividad de Einstein, sugieren la idea de que el descubrimiento científico no está sujeto a reglas absolutas. Según Diéguez (2005), la revolución de la Física demostró que la mecánica newtoniana no era una verdad definitiva Entonces, ¿de qué depende la validez de un conocimiento? Ante esto se puede argumentar que renombrados científicos, ya sea por métodos inductivos o deductivos, han demostrado importantes teorías. Grupos como el Círculo de Viena intentaron elaborar una nueva forma de entender el conocimiento científico, al cual consideraban empirista y positivista, tratando de alcanzar una ciencia unificada. Durante más de una década mantuvieron esta posición, pero la cambiaron sobre los años 60 por una variante menos estricta. Esto por mencionar solo un ejemplo de científicos que variaron sus criterios acerca de la validez de un conocimiento. Como menciona Diéguez (2005) en la página 23, “los miembros del Círculo de Viena mantuvieron siempre una actitud abierta a la revisión de sus propios planteamientos, siendo (sic) uno de los movimientos filosóficos más autocríticos. Esta debería ser la actitud de cualquier científico.”

Algo que puede ser válido hoy, por consenso, se asume inválido en el futuro. El paradigma positivista influyó tremendamente en las decisiones acerca del carácter científico de algunas leyes y hoy se asumen otras posturas, se desechan algunas y se modifican otras. Entonces, concluyo que la validez de un conocimiento es relativa, depende de muchas circunstancias.

E. Misión de la epistemología
Según Cassini (2005), “la epistemología se ocupa de ofrecer una reconstrucción racional del proceso de descubrimiento”. Esto nos hace pensar en una relación entre cien-cia, sujeto y objeto, ya que la relación de un determinado conocimiento no puede estudiarse dejando de lado al sujeto y al objeto, todo esto a través de un determinado método.
Lo que la epistemología busca, fundamentalmente, es el análisis formal para la adquisición y consolidación de conocimientos, sea a través de las relaciones entre las proposiciones y los datos; sea a través de la correspondencia entre aquellas proposiciones, su ordenamiento lógico y su significado; o la estructuración teórica y el proceso empírico del investigar. Al ser definida como filosofía de la ciencia, implica el análisis de un conocimiento objetivo.

Jaramillo (2003) cita a Ceberio y Watzlawick, que plantean que “el término epistemología deriva del griego episteme, que significa ciencia, y es una rama de la filosofía que se ocupa de todos los elementos que procuran la adquisición de conocimiento e investiga los fundamentos, límites, métodos y validez del mismo”.
Además plantea que la epistemología no es sólo el objeto de estudio de una disciplina. Es una práctica continua y móvil de un mundo dinámico plagado de leyes fijas e inmutables, en la cual debe tenerse conciencia de que el error existe y que la interacción con el otro genera no solo concordancias sino también discordancias, lo cual mueve nuevamente a reflexión. Esta definición se acerca a lo que podría significar epistemología desde mi punto de vista.

E.1. Rango epistemológico de la pedagogía
La Pedagogía debe analizarse en un contexto histórico. Rousseau trataba de pensar la práctica educativa bajo determinadas condiciones políticas; Herbart la pensaba como parte de un sistema filosófico; la corriente positivista pretendía postular reglas educativas apoyadas en la experiencia, la “Pedagogía Experimental”, en la que se asume que los hechos educativos operan de acuerdo a una serie de leyes generales que regulan la conducta de los individuos.

Lemus, en Cordero y Quesada (1997), plantea que la pedagogía es el estudio intencionado, sistemático y científico de la educación, es decir, una disciplina que tiene por objeto el planteo, estudio y solución del problema educativo. La Pedagogía es considerada como la principal ciencia de la educación que se nutre de las otras ciencias, llamadas “ciencias auxiliares de la pedagogía”, a saber: historia pedagógica (determina circunstancias que disponen el hecho educativo a través de los tiempos y lugares), psicología pedagógica (estudio de la conducta humana con respecto al aprendizaje y la educación) y sociología (estudia la realidad social como condicionante del hecho educativo).

Existe una problemática sobre la relación entre epistemología, pedagogía y ciencias de la educación. De acuerdo con Sarramona citado en Meza (2002), se han planteado las siguientes posturas:

1. Un primer grupo lo podríamos formar con los absolutos partidarios de la Pedagogía como única ciencia de la educación. Todas las demás ciencias relacionadas con la educación serían simples ramas de aquella, y por tanto son denominadas “ciencias pedagógicas”.

2. Otro grupo de autores no tiene inconveniente en admitir la existencia de otras “ciencias de la educación”, pero sin otorgarles carácter independiente respecto a la primera.

3. En un tercer nivel encontramos a quienes admiten la existencia de un conjunto de ciencias relacionadas con la educación, pero independientes entre sí como disciplinas científicas. El denominador común de las ciencias de la educación sería tener por objeto formal a la educación, pero atendiéndola cada una de ellas desde un punto de vista especifico diferente, lo que les proporcionará entidad independiente.

4. En último extremo estarían quienes otorgan el calificativo de “ciencias de la educación” a toda ciencia relacionada con la educación, aunque no la tengan como objeto específico de estudio.

Para epistemólogos reconocidos como Bachelard, la pedagogía no podría acceder nunca al nivel de ciencia, porque su función es transmitir conocimiento científico.

No coincido con su visión, que no separa a la pedagogía como práctica del discurso pedagógico, ni tiene en cuenta el proceso desarrollado en cada momento histórico cultural y social. Lo cierto es que cada cultura y, dentro de esta, cada región puede comportarse en forma diferente, y siguiendo a Bernardini (2010), hay que tomar en cuenta el momento histórico.

Desde mi punto de vista, en el proceso educativo deben existir investigaciones conjuntas que involucren la psicología y la didáctica, entre otras, sin ponernos a pensar en el carácter de disciplina que adquiere teórica y metodológicamente, logrando una integridad curricular entre todas estas disciplinas, donde la pedagogía puede ser la que oriente a las otras.

F. El método
En el apartado A se hizo alusión al concepto de método, pero profundizaremos más en este significado.

Según Pacherres, “método” se refiere al conjunto de acciones que adopta el investigador, encaminadas a solucionar un problema científico dado, en determinadas condiciones de la investigación.

Existen métodos analíticos (descomponen, van del objeto a sus partes) y métodos sintéticos (componen, construyen el objeto partiendo de sus partes); métodos inductivos (parten de casos particulares para obtener conocimientos generales) y métodos deductivos (se aplican los principios descubiertos a casos particulares), etc.

Existen, según Bernardini (2010), métodos para el pensamiento práctico orientados hacia algo que puede hacer la persona que piensa como en la economía política, y métodos para el pensamiento teórico orientados a los contenidos por aprender, al margen de su aplicación inmediata. Y también existen, entre otras clasificaciones, las de métodos cualitativos y cuantitativos.

Hoy en educación se habla de métodos activos, intuitivos, heurísticos, experimentales, y así por el estilo, donde el estudiante tenga una participación activa y directa en el proceso de aprendizaje, desarrollando su capacidad creativa y su espíritu de investigación.

F.1.1. Métodos cualitativos y cuantitativos
Según Bernardini (2010), Aristóteles utiliza y hereda el método cualitativo, buscando una definición esencial o real en la ciencia, donde la esencia se abstrae de los objetos de experiencia. Santo Tomás de Aquino, en el siglo XIII, plantea que la ciencia, la cual debe corresponder a la realidad, tiene por objeto la esencia de las cosas y que hay que despojar a los objetos de su materialidad, ya que la materia es siempre idéntica tanto en los seres vivientes como en los no vivientes; con ello le indica al filósofo que no puede prescindir de la experiencia de las cosas. Bacon, aunque no sale del paradigma cualitativo, se contrapone al método aristotélico para tratar de hacer progresar a la ciencia, planteando que aunque el método debe basarse en la experiencia, esta no debe ser casual ni dirigida a principios universales. Galileo Galilei en el siglo XVII, utilizando el método cuantitativo, propone el uso de fórmulas matemáticas exactas para interpretar los fenómenos y saber con certeza si una hipótesis era desechada o no, seguido más adelante por Descartes y Newton. A diferencia de Bacon, no confía en la inducción.

Estos dos términos, hoy en día, significan mucho más que unas técnicas específicas para la recogida de datos. Los métodos cuantitativos han sido desarrollados para verificar o confirmar teorías, muy utilizados en: técnicas experimentales aleatorias, análisis estadísticos multivariados, estudios de muestra, entre otros; en tanto que los métodos cualitativos fueron desarrollados para la tarea de descubrir o de generar teorías y se utilizan en: interaccionismo simbólico, investigación etnográfica, investigación–acción, investigación participante, y otras áreas.


Cabe destacar que el investigador no debería cerrarse a excluir el uso de métodos en determinadas investigaciones. A veces se necesita solo de uno, pero en ocasiones la unión de ambos ayuda a enriquecer el proceso que se pretende estudiar.

G. Paradigmas
Bernardini (2010) plantea que la palabra “paradigma” implica la vigencia de una determinada concepción científica en determinado momento histórico.

Dentro de los paradigmas conocidos encontramos, según Diéguez (2005):
1. Positivismo lógico. Entre los primeros representantes
se encontraban los miembros del Círculo de Viena, que sostenían que solo los enunciados acerca de observaciones empíricas eran significativos. Considera que un enunciado es científico cuando puede deducirse de otros que han sido objeto de comprobación. Entre sus principios básicos destaca la verificabilidad como criterio de demarcación entre ciencia y no ciencia. Fue considerado válido y como el único vigente por mucho tiempo.

2. Falsacionismo. Popper, como su principal representante, destacó que una teoría podría perfectamente tener significado sin ser científica, y que, como tal, un ‘criterio de significación’ podría no necesariamente coincidir con un ‘criterio de demarcación’. Simplificando, se podría decir que si una teoría es falsable entonces es científica; si no es falsable, entonces no es ciencia.

3. Otro falsacionismo. Planteado por Lakatos, que a su juicio subsana los problemas de la teoría de Karl Popper, a la que considera incorrecta, ya que toda teoría (como la de Newton, la cual estudió a profundidad) nace con un conjunto de hechos que la refutan en el mismo momento en que es creada.

4. Postpositivismo. Con Kuhn, que plantea aceptar nuevos paradigmas como norma por la comunidad científica e integrarlos en el trabajo previo, y el viejo paradigma se relega a los libros de historia.

5. Paradigma fenomenológico. Supone un acercamiento constructivista, donde el conocimiento tiene su origen en la acción mutua del individuo y de su medio (físico o social), ligando el pensamiento del individuo con la realidad.

Según Meza (2010), citando a Soltis, en la actualidad existen tres corrientes filosóficas fundamentales: el empirismo lógico (positivismo y neopositivismo), la teoría interpretativa (fenomenológica, hermenéutica, historicismo e interaccionismo simbólico) y la teoría crítica (neomarxismo). Dicho autor hace una comparación entre estos paradigmas, los cuales detallo a continuación: en cuanto a la finalidad de la ciencia y de la investigación tenemos que para el paradigma positivista es explicar, controlar, dominar y verificar. Para el paradigma interpretativo es la comprensión de las relaciones internas y profundas; mientras que para el paradigma crítico es contribuir a la alteración de la realidad y promover el cambio.

En el paradigma positivista se supone que el proceso de investigación está libre de valores y que el investigador puede asumir una posición neutral. En el paradigma interpretativo se entiende que los valores del investigador ejercen influencia en el proceso y que estos deben estar explícitos. En el paradigma crítico se piensa que la ideología y los valores están detrás de cualquier tipo de conocimiento.

En cuanto a la relación sujeto-objeto, se tiene que en el paradigma positivista se asume una relación de indepen-dencia entre el sujeto que conoce y el objeto de conocimiento. En el paradigma interpretativo se parte de una interacción entre el sujeto que conoce y el objeto de conocimiento. En el paradigma crítico el investigador es al mismo tiempo objeto de la investigación.

G.1. Nuevos paradigmas
En las ciencias naturales, según Boye (2006), existe un nuevo pensamiento, diferente del planteado por Newton, Descartes o Bacon, conocido como paradigma ecológico o sistémico. Entre los principales cambios tenemos que se invierte la relación entre las partes y el todo. Antes se creía que, en cada sistema complejo, se podía deducir la dinámica del todo a partir de las características de sus partes. En el paradigma antiguo, la ciencia natural creía ser objetiva, esto es, independiente del observador y del proceso del conocer; hoy se considera necesaria la comprensión del proceso del conocimiento. El viejo paradigma creía en la certeza del conocimiento científico. En el nuevo paradigma se reconoce que todas las teorías y conceptos científicos son limitados y sólo aproximaciones.

Basta con hacer una búsqueda en Internet para encontrar nuevos paradigmas en cualquier campo: cristianismo, medicina, computación, educación, etc.

Según Martínez (2002), la educación necesita un paradigma humanista que se caracterice por la inspiración en lo que es peculiar de cada etapa y cada persona, y fijar como meta el ser adulto autorrealizado, donde se ayude a cada estudiante a descubrir su propia identidad, su real yo, a tomar conciencia de sí mismo y comprenderse a fondo, pero en armonía y convivencia con sus semejantes. Esto se logra creando un clima afectivo necesario para facilitar los procesos de aprendizaje y el fomento y desarrollo de la creatividad, la cual es favorecida y propiciada por un clima permanente de libertad mental, que estimula, promueve y valora el pensamiento divergente y autónomo, la discrepancia razonada, la oposición lógica y la crítica fundada.

III. CoNCLUSIoNeS

Como vimos anteriormente, el concepto de ciencia, el cual tratamos de entender y desmenuzar en una serie de categorías, es como dice Diéguez (2005), una tarea imposible la de definir una acepción rigurosa y permanente, puesto que la ciencia es una actividad humana sometida a cambios culturales e históricos.

Ante la pregunta: ¿Varían los criterios de validez científica? la respuesta es sí. Como expresé antes, algunas ciencias son consideradas hoy pseudociencias, algunos paradigmas han variado totalmente y por ende el actuar de los científicos; algunos métodos se usan en forma simultánea cuando antes se suponía imposible este actuar. Coincido con Diéguez (2005) al plantear que las teorías científicas seguirán siempre siendo conjeturas.

Debemos -no solo en educaciónestar dispuestos a cambiar de paradigmas, asumiendo actitudes críticas y reflexivas ante lo que se hace. Debe existir a nivel educativo una interdisciplinariedad sobre la cual se trabaje en forma conjunta, a través de un diálogo que permita dejar atrás limitaciones, y abrirnos ante nuevos modelos y estrategias pedagógicas.

En cuanto a la cientificidad de la educación, no podemos entender esta como una aplicación de la teoría, sino más bien como una práctica que transforme la realidad, mediante trabajo conjunto e investigación, donde, como decía Martínez, prime un paradigma humanista.

Bedoya, J. (2002). Epistemología y Pedagogía. 5 Ed. Ecoe Ediciones. Bogotá.

Bernardini, A. (2010) Filosofía de la investigación científica. UNED (apuntes del curso Epistemología y Educación. Doctorado en Educación)

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Pacherres, N. Enfoques cualitativos y cuantitativos en las ciencias sociales .Perú. En: http://www.monografias.com/ trabajos32/enfoques-cienciassociales/enfoques-cienciassociales.shtml#metodos Consultado 22 de junio de 2010

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