Colegio de Licenciados y Profesores en

Letras, Filosofía, Ciencias y Artes Costa Rica

La enseñanza como ciencia y arte de la cultura latinoamericana

Contacte al Autor: William Francisco Hernández Elizondo

La enseñanza como ciencia y arte de la cultura latinoamericana

William Francisco Hernández Elizondo

Máster en Ciencias de la Educación con

énfasis en Currículo

Universidad Latina de Costa Rica

“Faakid ashay la yua’tee”

“Uno no puede dar lo que no tiene”

(Barber y Mourshed, 2008, p. 15)

INTRODUCCIÓN

Tal vez lo más complicado de explicar resulta en la necesidad de crear una conciencia holística del funcionamiento jurídico, administrativo, curricular, político, filosófico y cultural. Pero de eso se trata el país: es una empresanación que produce y cuyo sistema educativo es el encargado de dotar a los mejores elementos humanos capaces de impulsar el desarrollo. Ser docente no es cualquier trabajo, es el trabajo que prepara para la vida. Las futuras generaciones dependen de quienes en estos momentos imparten lecciones en los centros educativos y para lo cual se invierten millones. No se trata de cualquier trabajo; esa labor no se le debe encomendar a cualquiera. No se trata contratar muchos individuos con títulos sin importar sus aptitudes y ponerlos a trabajar en docencia.

En la estructura empresa-nación, todo lo concerniente a un país desde su sociedad, cultura y contexto es catalogado como un factor de desarrollo. Las políticas nacionales buscan promover la calidad de la estructura de la empresa, y es en este sentido que el encargado de resolver los problemas de calidad de la estructura es el sistema educativo nacional.

En la sociedad de la información y del conocimiento del siglo XXI la enseñanza ha devenido en una profesión que requiere una alta formación científica especializada, una gran habilidad técnica docente, conjuntamente con una especial creatividad artística y una permanente capacitación y actualización en un campo disciplinario determinado. Nadie, pero absolutamente nadie, debería estar autorizado a enseñar lo que no sabe y, además, ningún educador debería aventurarse a enseñar sin la competencia necesaria para hacerlo. Inclusive, como advierte Paulo Freyre, no basta la pura experiencia docente, por extensa que sea, ya que ésta, si “es bien percibida y bien vivida”, es decir, si es analizada, criticada y superada, requiere una capacitación y actualización permanentes (García y García, 2012, p.5).

Si se analiza a profundidad la contratación de personal del Ministerio de Educación Púbica (MEP), algunas deficiencias en el sistema de asesorías pedagógicas para capacitaciones masivas de docentes ya contratados, el perfil de educador necesario para las exigencias futuras del país (principalmente en el factor socioeconómico), y sobre todo la urgente necesidad de contar con educadores de vocación capaces de potencializar talentos innatos de los costarricenses que permitan el desarrollo de la nación, se debe pensar en una estrategia o política nacional que regule el tipo de profesional pedagógico que formará las nuevas generaciones.

Se hace necesario, pues, establecer un filtro, previo a toda la inversión de recursos de formación. El principal problema que enfrenta el país en materia educativa es el hecho de que en Costa Rica cualquiera puede ser educador. Y el problema de la educación es precisamente que no cualquiera cuenta con las habilidades cognitivas, emocionales y actitudinales para formar personas.

Todos los componentes del gasto de un sistema educativo (desde el diseño de los planes de estudio hasta la construcción de las escuelas, la compra de libros y los salarios docentes) se conjugan en el momento en que el profesor interactúa con sus alumnos en el aula. La intensidad con que se aprovecha este momento de instrucción es un determinante clave de la productividad del gasto en educación (Bruns y Luque, 2014, p. 11).

En un estudio realizado sobre los mejores sistemas educativos del mundo por Barber y Mourshed en 2008, encontraron, entre muchas de las características de estos sistemas, que se dignificaba la labor docente.

En todos los sistemas que estudiamos, la capacidad del sistema educativo para atraer a las personas más capacitadas a la docencia tiene estrecha relación con el estatus de la profesión. En Singapur y Corea del Sur, las encuestas de opinión revelan que el público en general considera que los docentes realizan un aporte a la sociedad mayor que el de cualquier otra profesión. Los nuevos docentes de todos los sistemas estudiados han mencionado el estatus de la profesión como uno de los factores más relevantes que los llevó a tomar la decisión de seguir esa carrera (Barber y Mourshed, 2008, p. 25).

Queda claro que tal dignidad debe ser obtenida con resultados y no simplemente asignada por los títulos que se presentan. Es necesario cambiar la filosofía latinoamericana, forjando una cultura de arte de la enseñanza y de ciencia en educación. Lo cual impulsará el desarrollo económico y sociocultural de la región.

JUSTIFICACIÓN

La selección de educadores debería ser el proceso mejor establecido en el sistema económico nacional. Al contratar malos docentes, se recargan los sistemas disciplinarios, jurídicos, administrativos y curriculares de la educación. Contratar un mal docente o un mal director es desde todo punto de vista una mala inversión, pues no solamente se recarga el sistema, sino que se pierden recursos invaluables como tiempo de charlas inútiles en pasillos, lecciones perdidas, negligencia pedagógica y sobre todo el recurso más valioso del país: los talentos de los costarricenses.

El impacto negativo de los docentes con bajo desempeño es severo, particularmente en los primeros años de escolaridad. En el nivel primario, los alumnos con docentes con bajo desempeño durante varios años seguidos sufren una pérdida educacional que es, en gran medida, irreversible (Barber y Mourshed, 2008, p. 12).

El proceso de filtro no se puede realizar desde los departamentos oficiales de contratación del Estado, como el Servicio Civil o el Departamento de Recursos  Humanos del MEP. Lo anterior por cuanto resulta inconstitucional negar el derecho al trabajo a quienes cuentan con atestados en Educación. En otras palabras, por tener docentes graduados, se debe respetar su formación académica, su inversión de vida y su derecho a ganarse el sustento.

Los sistemas educativos con más alto desempeño atraen en forma constante gente más capacitada a la carrera docente, lo que lleva a su vez a mejores resultados académicos. Esto se logra por medio de un ingreso a la capacitación docente altamente selectivo, procesos efectivos de selección de los aspirantes más apropiados y buenos salarios iniciales (aunque no extraordinarios). Con estas premisas se eleva el estatus de la profesión, lo que facilita la atracción de candidatos aún mejores (Barber y Mourshed, 2008, p. 15).

Un adecuado sistema de selección de personal asegura calidad del recurso humano en el sistema educativo. Un sistema educativo de calidad le asegura al país la implementación óptima de las políticas de desarrollo. Las políticas de desarrollo bien implementadas afectarán positivamente la sociedad, la economía y la cultura. Se hace necesario tener visión país, pero sobre todo transferir a toda la sociedad ese ideal. Y para esa labor de transferencia se necesitan artistas en la pedagogía.

A continuación se analiza la calidad en educación y la proyección de enseñanza como arte y ciencia en la cultura local, latinoamericana y mundial.

  • Un adecuado sistema de selección de personal asegura calidad del recurso humano en el sistema educativo.

A NIVEL LOCAL

La sociedad y la cultura costarricenses demandan otro tipo de docente. Actualmente los medios de comunicación, la globalización, los procesos de multiculturalidad y la exigencia económica le exigen al país profesionales diferentes. No es de extrañarse que las nuevas generaciones sean un tanto más complejas que las anteriores, pues la estimulación por medios de comunicación, la formación académica de los padres y el impacto global multicultural han producido nuevos individuos.

Hoy, los estudiantes que ingresan en las aulas poco tienen que ver con aquellos otros para los cuales las escuelas fueron diseñadas, o en cuyo modelo los docentes fueron formados. Hoy se manifiesta una distancia creciente entre el nuevo estudiante, que resulta de un nuevo escenario, y el estudiante que los docentes tienen en mente: aquel al que saben educar, al que conocen y con el que se sentían seguros (López, 2012, p. 19).

El sistema educativo costarricense ha mejorado muchas de sus deficiencias; actualmente se han descentralizado muchísimas gestiones administrativas, los salarios han mejorado y los grupos disminuyeron de tamaño. No obstante, este último factor poco ha colaborado con la formación crítica de los estudiantes.

Tamaño de la clase. Se proponía hace algunas décadas reducir a 30 el número de alumnos por clase para elevar la calidad del aprendizaje (unos pocos continúan con ideas parecidas). Muchos países de América Latina lograron esa meta, pero la mitad de los niños sigue sin entender lo que “decodifican” en un texto (Schiefelbein, 2009, p. 8).

El Ministerio de Educación ha sido enfático en que el compromiso institucional es básico para lograr la calidad de los servicios, pero también ha expresado la necesidad de contar con recurso humano de calidad para lograr el impulso de las políticas.

Los niveles de calidad que alcance la educación costarricense serán tan altos, como alta sea la calidad de los docentes y directores en cuyas manos descansa la trascendental tarea institucional de la formación de nuestros niños, niñas y adolescentes (MEP-CSE, 2008, p. 15).

A pesar de lo expuesto, las casas de educación superior siguen produciendo docentes sin regulaciones de ingreso; solamente algunas pocas realizan prueba de admisión académica. De igual manera las licenciaturas, maestrías e inclusive doctorados son fáciles de adquirir para luego incorporar a los egresados al régimen salarial y cobrar por esos servicios, lo cual le genera al país grandes costos con una baja producción de calidad educativa.

A NIVEL LATINOAMERICANO

Actualmente surge la necesidad de crear conciencia latinoamericana en el accionar de los sistemas educativos. Un despertar de filosofía de ciencias y artes, y dentro de ellas las artes pedagógicas y la ciencia en la educación para la creación de teorías latinoamericanas de fortalecimiento de sistemas educativos en función del desarrollo social, económico y cultural.

Para Latinoamérica, donde todo adquiere los matices del subdesarrollo, asumir un enfoque filosófico de pensamiento autóctono es condición indispensable para garantizar una contribución, realista y efectiva al permanente proceso de liberación humana, función ineludible de los sistemas educativos y de la ciencia que debe realizarse. El pensamiento propio, desarrollado desde la realidad regional, puede y debe tener espacios de elección en otras tradiciones, pero desde una cautela epistémica que le permita deshacerse de mensajes de dominación cultural (Mathías y Hernández, 2014, p. 21).

Las investigaciones parecen ser la clave para ir logrando objetivos en pro del desarrollo. La ciencia debe tomar partido de su labor orientadora de la sociedad. La ciencia debe promover el fortalecimiento de una nueva filosofía, la cual no debe solamente manejarse en los altos niveles de análisis teórico, o ser punto de encuentro entre estudiosos de los temas sociales. La ciencia misma debe ser capaz de encontrar los puntos de enlace para que los pueblos dominen esa filosofía de desarrollo.

De igual manera, en las últimas décadas se ha incrementado la investigación en el campo de la educación, lo que es sumamente importante por la función de orientación que tiene la ciencia en la formación de una cultura ciudadana y de los prototipos de mujeres y hombres que requiere la sociedad latinoamericana; pero se necesita de procesos que asuman con claridad de conciencia la filosofía que se maneja (Mathías y Hernández, 2014, p. 2).

Se establece pues la urgente necesidad de dotar a los sistemas latinoamericanos de personal humano competente y calidad. Un “ejército” de pedagogos con una misión filosófica: la creación de la cultura del desarrollo. Con lo cual se vuelve a retomar el tema del reclutamiento de individuos de alto compromiso social, moral y cultural.

Los sistemas con más alto desempeño que estudiamos reclutan a sus docentes en el primer tercio de cada promoción de graduados de sus sistemas educativos (…). A la inversa, los sistemas educativos con peor desempeño rara vez atraen a la docencia a las personas adecuadas (Barber y Mourshed, 2008, p. 15).

La selección de personal para ejercer la docencia es un asunto de política nacional, cuyos frutos se percibirán varios años después, cuando esa selección estratégica lleve las riendas de los futuros sistemas educativos. Es ahí donde entra en juego la visión país y la promoción de una filosofía continental que impacte en la sociedad, pero sobre todo que impacte en la cultura latinoamericana.

  • El docente es un formador de vida. Estos talentos ya sean técnicos, deportivos, matemáticos, médicos, arquitectónicos, literarios, musicales, etc. se pierden entre problemas sociales sin dirección de un profesional en formación de vida.
  • Se establece pues la urgente necesidad de dotar a los sistemas latinoamericanos de personal humano competente y calidad. Un “ejército” de pedagogos con una misión filosófica: la creación de la cultura del desarrollo.

A NIVEL MUNDIAL

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha dejado claro en la Declaración de Incheón 2015 el compromiso de los países por ofrecer educación de calidad y aprendizaje significativo para toda la vida, para cual es primordial el empoderamiento de los educadores y las adecuadas contrataciones.

Nos comprometemos con una educación de calidad y con la mejora de los resultados de aprendizaje, para lo cual es necesario fortalecer los insumos, los procesos y la evaluación de los resultados y los mecanismos para medir los progresos. Velaremos por que los docentes y los educadores estén empoderados, sean debidamente contratados, reciban una buena formación, estén cualificados profesionalmente, motivados y apoyados dentro de sistemas que dispongan de recursos suficientes, que sean eficientes y que estén dirigidos de manera eficaz. La educación de calidad fomenta la creatividad y el conocimiento, garantiza la adquisición de las competencias básicas de lectura, escritura y cálculo, así como de aptitudes analíticas, de solución de problemas y otras habilidades cognitivas, interpersonales y sociales de alto nivel. Además, la educación de calidad propicia el desarrollo de las competencias, los valores y las actitudes que permiten a los ciudadanos llevar vidas saludables y plenas, tomar decisiones con conocimiento de causa y responder a los desafíos locales y mundiales mediante la educación para el desarrollo sostenible (ESD) y la educación para la ciudadanía mundial (ECM) (UNESCO, 2015, p. 34).

Sin embargo, a pesar de los compromisos políticos y el esfuerzo de los gobiernos, el factor cultural afecta en gran medida las estrategias propuestas. Es por ello que cada sistema educativo avanza de manera diferente en cada país dependiendo de la cultura que le albergue. Los estudiantes del todo el mundo son diferentes, pues el aspecto cultural es mediático en las formas de asimilación de procesos.

…algunos sistemas educativos tienen mejor desempeño y evolucionan con mayor rapidez que otros. Los estudiantes de Singapur tienen el puntaje más alto en la evaluación TIMSS (Tendencias en el Estudio Internacional de Matemática y Ciencias) pese a que el gasto por estudiante primario en Singapur es inferior al de casi cualquier otro país desarrollado. En Finlandia, los alumnos no ingresan a la escuela hasta los siete años y asisten a clase solo de cuatro a cinco horas diarias durante los dos primeros años de escolaridad. No obstante, a los 15 años de edad son los mejores del mundo en pruebas de matemática, ciencias, lectura y resolución de problemas, 50 puntos por encima de sus vecinos noruegos (Barber y Mourshed, 2008, p. 13).

La filosofía latinoamericana es más de orden artístico; la cultura de estos países es diferente a los europeos o asiáticos. Tal vez todos tengan expresiones en arte y ciencia, pero la latinoamericana es diferente y tiene un sentir propio. Las estrategias curriculares foráneas han chocado con la cultura latinoamericana durante cientos de años. Es hora de que Latinoamérica le muestre al mundo el arte y la ciencia de su enseñanza.

 

PROPÓSITO

El docente es un formador de vida. Estos talentos ya sean técnicos, deportivos, matemáticos, médicos, arquitectónicos, literarios, musicales, etc. se pierden entre problemas sociales sin dirección de un profesional en formación de vida. Y lo peor de todo es que estos males sociales no atendidos se reproducen de generación en generación, como los abusos sexuales, la desintegración familiar, el consumo de drogas y la falta de valores morales. Se debe tener, según Wittrock (1989), el arte de la enseñanza.

De acuerdo con Gage (1978) y otros, Schwab (1983) define la enseñanza como un arte. Y luego procede a discutir las características de todo arte: Todo arte, ya sea la enseñanza, la escultura o la jurisprudencia tiene reglas, pero el conocimiento de las reglas no convierte a nadie en artista. El arte surge cuando el conocedor de las reglas aprende a aplicarlas adecuadamente a cada caso particular. La aplicación, a su vez, requiere una aguda conciencia de las particularidades de ese caso y de las maneras en que la regla puede ser modificada para adaptarse al caso, sin ser completamente derogada. En arte, la forma debe adaptarse a la materia. De ahí que la forma deba comunicarse de manera que ilumine sus posibilidades de modificación. (…) Si la enseñanza es un arte, su práctica requiere por lo menos tres formas diferentes de conocimiento: el conocimiento de las reglas de los principios, el conocimiento de casos particulares, y el conocimiento de las maneras de aplicar reglas adecuadas a casos correctamente discernidos (Wittrock, 1989, p. 78).

Lo anterior también es expresado por autores de habla inglesa, como es el caso de Eisner (2002) y Manzaro (2007), quienes resaltan en sus libros y artículos que el factor que más influye en los estudiantes es el docente.

Since then a number of studies have provided evidence for a different conclusion (for a discussion, see Marzano, 2003b). Indeed, those studies demonstrate that effective schools can make a substantial difference in the achievement of students. In the last decade of the 20th century, the picture of what constitutes an effective school became much clearer. Among elements such as a well-articulated curriculum and a safe and orderly environment, the one factor that surfaced as the single most influential component of an effective school is the individual teachers within that school (Manzaro, 2007, p. 2).

Estos autores también establecen la importancia de las artes como un medio para tener perspectivas adicionales de los contenidos por estudiar, y por lo tanto constituyen una forma de asimilación de conocimiento. One cognitive function the arts perform is to help us learn to notice the world. A Monet landscape or a Paul Strand photograph makes possible a new way of seeing: Monet’s shimmering color gives us a new way to see light. Paul Strand’s photographs provide a new way to experience the geometry of industrial cities. Art provides the conditions for awakening to the world around us. In this sense, the arts provide a way of knowing (Eisner, 2002, p. 10).

Así las cosas, se establece el propósito de la presente investigación como la creación de un modelo de selección de individuos para ser formados como pedagogos en las universidades. Esta selección de futuros docentes estará basada en el arte y la ciencia de la enseñanza.

  • La importancia del presente estudio se centra en la necesidad de sentar un precedente de selección del recurso humano para las futuras generaciones de docentes. Latinoamérica necesita fortalecer sus sistemas educativos desde su propia cultura, para luego sustentar la cultura de desarrollo desde el mismo sistema educativo.

PROBLEMA

Elaborar un modelo de prueba de aptitud para la evaluación de conocimientos y habilidades pedagógicas para el ingreso a carreras de Educación de la Universidad de Costa Rica.

OBJETIVOS

1. Determinar enunciados de medición del conocimiento de las reglas de los principios de la pedagogía.

2. Conformar evaluaciones de conocimientos para la atención de casos particulares presentes en la labor docente.

3. Establecer estrategias de evaluación de habilidades para la aplicación de reglas adecuadas a casos correctamente discernidos.

SÍNTESIS DE LA IMPORTANCIA

La importancia del presente estudio se centra en la necesidad de sentar un precedente de selección del recurso humano para las futuras generaciones de docentes. Latinoamérica necesita fortalecer sus sistemas educativos desde su propia cultura, para luego sustentar la cultura de desarrollo desde el mismo sistema educativo. La empresa-nación debe contratar a los mejores exponentes del arte pedagógico e investigadores sociales para asignarles la labor de encaminar un cambio sociocultural.

Costa Rica y los demás países latinoamericanos deben incorporar una política nacional de selección, formación y contratación de docentes. Es una responsabilidad muy grande para que este trabajo lo realice cualquiera. Se invierten miles de millones en educación y los países siguen esperando por el desarrollo. Ese es un asunto de filosofía, de artes, de ciencia, de política, de economía, de sociedad y de cultura. Es un asunto de empresa-nación, y para muchos en extrema pobreza y riesgo social es un asunto de supervivencia.

De nada sirve seguir debatiendo en las altas esferas científicas sobre profundidades filosóficas, antropológicas, piscológicas y sociológicas, si estas ciencias fundantes del currículum no ofrecen respuestas a las necesidades humanas.

Los aprendizajes significativos solamente se logran cuando se tiene conciencia de la aplicación de estos aprendizajes en la vida. No obstante, explicar algo tan sencillo en contextos complicados, con estudiantes complicados y docentes complicados se torna muy difícil. Para logarlo es necesario que uno de esos factores complicados se torne facilitador. No es buen negocio para la empresanación contratar docentes complicados para formar a las nuevas generaciones productivas del país. Es hora de contratar a los mejores exponentes del arte de la pedagogía.

CONSIDERACIONES METODOLÓGICAS

Para el establecimiento de un modelo de prueba de aptitudes pedagógicas se hace necesario, en primera instancia, profundizar en el tema con el fin de determinar realmente aquello que se desea identificar en los individuos.

Una vez identificados los aspectos con los cuales conformar el perfil deseado del docente que permita el desarrollo de las políticas nacionales, es necesario determinar las medidas evaluativas de estos aspectos.

Finalmente se conformaría el modelo de la prueba de admisión, la cual probablemente conste de tres etapas: escrita, de producción y taller.

Por lo anterior, la metodología para la elaboración del modelo de la prueba de selección sería:

1. Estudio del estado del arte.

2. Fundamentación teórica.

3. Marco empírico contextual: Políticas nacionales, estadísticas del Ministerio de Educación,

Estado de la Nación y Estado de la Educación, entre otros.

4. Definición del perfil deseado.

5. Conformación del modelo de la prueba.

6. Evaluación del modelo.

7. Presentación del modelo de la prueba a las autoridades de la UCR para su eventual

aplicación.

RECOMENDACIONES FINALES

A modo de conclusión, se deben exaltar los esfuerzos latinoamericanos en materia de investigación educativa. Los diferentes paradigmas y enfoques siempre buscarán un único objetivo en común, el mejoramiento de la calidad de vida de los seres humanos.

Este trabajo es una idea que puede concretarse de muchas maneras, pero se deben escribir cada vez más propuestas como esta. Despertar las efervescencias científicas para las anomalías científicas inspiradas por Kuhn y continuar con la producción científica en ciencias sociales para desarrollar los países desde sus mentes inspiradoras de conocimiento.

Queda a criterio de quienes leen esta propuesta dar seguimiento a este u otros proyectos que visualicen soluciones para todos los hermanos latinoamericanos.

Bruns, B. y Luque, J. (2014). Profesores excelentes. Cómo mejorar el aprendizaje en América Latina y el Caribe.

Washington, DC: Banco Mundial.

Barber, M. y Mourshed, M. (2008). Cómo hicieron los sistemas educativos con mejor desempeño del mundo para alcanzar sus objetivos. Documento N° 41. PREAL. Santiago,

Chile. Recuperado de www.oei.es/pdfs/documento_preal41.pdf

Eisner, E. W. (2002). Arts and the Creation of Mind. New Haven, US: Yale University Press. Retrieved from http://www.ebrary.com

García, M. A. & Galicia, S. S. (2010). El arte y la ciencia de enseñar. En: Cursos pre congreso Universidad 2010. Editorial Universitaria. Retrieved from http://www.ebrary.com

García, M. & Galicia, S. (2012). Universidad 2012. Curso corto

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López, N. (2012). Equidad educativa y diversidad cultural en América Latina. Buenos Aires, Argentina: Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación IIPEUNESCO.

Marzano, R. J. (2007). Art and Science of Teaching: A Comprehensive

Framework for Effective Instruction. Alexandria, VA, USA: Association for Supervision & CurriculumDevelopment (ASCD). Retrieved from http://www.ebrary.com

Mathías, G. & Hernández, A. (2014). “Positivismo, dialéctica materialista y fenomenología: tres enfoques filosóficos del método científico y la investigación educativa”. Revista electrónica Actualidades Investigativas en Educación, vol. 14, núm. 3, septiembre-diciembre. pp. 1-20. Universidad de Costa Rica. San Pedro de Montes de Oca, Costa Rica.

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Wittrock, M. (1989). La investigación de la enseñanza, I. Enfoques, teorías y métodos. Coedic. con Paidós (Barcelona), 184 pp. Col. Paidós Educador.

Zemelman, H. (1992). Los horizontes de la razón II, uso crítico de la teoría. Dialéctica y apropiación del presente.

Editorial del Hombre, México.

 

ANEXOS

Otras citas teóricas para el desarrollo del tema

Research and Theory: If the relationship between the teacher and the students is good, then everything else that occurs in the classroom seems to be enhanced. Marzano (2003a) reports an effect size of -0.87 (p. 42) for teacherstudent relationship. Recall that in this case a negative effect size indicates a decrease in student disruptions. The -0.87 effect size for teacher-student relationships is associated with a 31 percentile point decrease in such disruptions(Manzaro, 2007, p. 150).

Our sensory system becomes a means through which we pursue our own development. But the sensory system does not work alone; it requires for its development the tools of culture: language, the arts, science, values, and the like. With the aid of culture we learn how to create ourselves(Eisner, 2002, p. 2).

No se puede vivir en un mundo sin ser parte de él. Y como bien lo explicaba el jefe indio Seattle: “El hombre no tejió la tela de la vida, es sólo un hilo de esa trama. Lo que le haga a esa tela se lo hace a sí mismo”. Conviene reconocer que cuesta cambiar la manera en que se enseña. No basta saber que se debe hacer algo; hay que hacerlo (esa es una diferencia importante, como lo experimentan los que desean dejar de fumar). Los cambios en conductas requieren un cambio en el contexto en que opera la persona o institución (Schiefelbein, 2009,p. 8).

La enseñanza escolar muchas veces se considera simplemente como una actividad sencilla y fácil, que todos pueden llevar a cabo con buenas intenciones y mucha voluntad. Inclusive, no faltan quienes están convencidosde que, para enseñar, no se requiere de mayor formación científica ni muchas habilidades técnicas y, menos aún creatividad artística, ya que al cabo “echando a perder seenseña y se aprende”. Lamentablemente estas creencias, que son ancestrales en la cultura de nuestros pueblos, prevalecen en la historia de la educación de América Latina, y en la actualidad muchos profesores, la gran mayoría, no han sobrepasado tales creencias (García y García, 2012, p. 4).

El arte de enseñar es un proceso libre y abierto a la creatividad y la innovación; no está sujeto a reglas fijas y estandarizadas y no tiene más límites que la propia capacidad creativa y la inteligencia del profesorado, de las instituciones educativas y del sistema educativo en su totalidad. Pero el arte de enseñar puede orientarse por un conjunto de principios que definen la enseñanza, la impulsan y la retroalimentan en un proceso educativo creativo e innovador (García y García, 2012, p.8).

La enseñanza puede y debe generar la emoción y la alegría de aprender y de saber, puede y debe producir el deleite estético e intelectual de la subjetividad auténticamente humana. Así, el proceso de enseñanza aprendizaje adquirirá las características que tanto reclaman los estudiantes: que sea interesante e importante para la educación, que sea útil y relevante para la sociedad y que sea emocionante y bello para el individuo. La enseñanza y el aprendizaje pueden disfrutarse, por el alumno, como libertad de acción del pensamiento que aprende, y por el docente, como saber y destreza del conocimiento que enseña. La enseñanza no sólo tiene que padecerse simplemente como una obligación que se repite interminablemente, sin orientación y sin sentido para el estudiante. El aprendizaje no solamente tiene que soportarse como obligación que produce interminable aburrimiento (García y García, 2012, p. 7).

Los cambios políticos, económicos, sociales y culturales que se vienen produciendo en la región y en el mundovan configurando un nuevo sujeto y consecuentemente un nuevo alumno– con el cual las instituciones educativas presentan grandes dificultades de interacción (López, 2012, p. 16).

No obstante, el hecho de que enseñar enseña al educador a enseñar un cierto contenido no debe significar, en modo alguno, que el educador se aventure a enseñar sinla competencia necesaria para hacerlo. Esto no lo autoriza a enseñar lo que no sabe. La responsabilidad ética, política y profesional del educador le impone el deber de prepararse, de capacitarse, de graduarse, antes de iniciar su actividad docente. Esa actividad exige que su preparación, su capacitación y su graduación se transformen en procesos permanentes. Su experiencia docente, si es bien percibida y bien vivida, va dejando claro que requiere una capacitación permanente de educador. Capacitación que se hace en el análisis crítico de su práctica (Paulo Freire: Cartas a quien pretende enseñar). (García y García, 2012, p. 4).

La discusión en la concepción de la enseñanza como arte y como ciencia invita a concebir y estudiar la enseñanza incorporando elementos de rigor científico, pero que se alejan de las concepciones tradicionales de la ciencia fría y positiva e incorpora otros elementos, como la creatividad, la emoción, la expresión y la emergencia. Plantea que el concepto de la enseñanza no se define a partir de dicotomías excluyentes y señala: “Está claro que la docencia es una ciencia y también un arte... y más cosas” (Hernández, 2000, p. 4).

En el siglo pasado la Didáctica se centró primeramente en enseñar por contenidos: se planeaban, se parcelaban y se atomizaban los contenidos. Después se centró en la enseñanza por objetivos, por resultados rígidos previamente establecidos; y más recientemente se ha caracterizado por los esfuerzos encaminados a la búsqueda de nuevos métodos y técnicas de enseñanza, donde el estudiante participe de una manera mucho más activa en el aprendizaje. Hoy en día se enfatiza en la necesidad de hablar de procesos de construcción de conocimientos, procesos curriculares, procesos de pensamiento, procesos de evaluación y comunicación, entre otros (García y Galicia, 2010, p. 6).

Las recientes investigaciones sobre la biología del cerebro sugieren que sólo cuando el nuevo conocimiento “procesado” es significativo para el estudiante, el cerebro lo almacena eficientemente. Por lo tanto, cada estudiante logra un aprendizaje propio (diferente del de los otros estudiantes que participen en una misma sesión de aprendizaje). Este proceso implica usar los conocimientos previos, disponer de suficiente tiempo para aprender (de acuerdo con la capacidad o aptitud), usar el tiempo disponible en aprender (perseverancia), y participar en una buena situación de aprendizaje (comprender la enseñanza) (Schiefelbein, 2009, p. 5).

Conseguir a los docentes apropiados para desempeñarse como directores. Para producir líderes educativos eficientes, los sistemas deben en primer término seleccionar a la gente correcta para ocupar ese lugar. Las investigaciones sobre liderazgo educativo efectivo revelan que “apenas un puñado de rasgos de la personalidad explican una alta proporción de las variaciones en la efectividad del liderazgo”. Para conseguir a las personas idóneas y convertirlas en líderes educativos, los sistemas con más alto desempeño ofrecen los incentivos apropiados para que los mejores docentes se postulen para puestos de liderazgo, e implementan procesos efectivos para seleccionar a los mejores entre todos los postulantes (Barber y Mourshed, 2008, p. 33).

Principios del arte de enseñar: Creatividad –Esteticidad

–Comunicabilidad –Asertividad –Asociatividad –Formalidad

–Cordialidad (García y García, 2012, p. 8).

Esta nueva filosofía de la pedagogía respeta la creatividad del estudiante desde la creatividad del docente. Aquellos docentes que por vocación y formación se integren a la fuerza laboral de un sistema educativo tendrán las competencias necesarias para potencializar otros talentos artísticos, incluyendo la formación de nuevos docentes. La educación por procesos viene a complementar el currículum de la enseñanza como arte y como ciencia, constituyendo a los docentes como artistas e investigadores, y a los estudiantes como creadores de su propio conocimiento.

La epistemología de la enseñanza por procesos abre un nuevo paradigma en el proceso de enseñanza aprendizaje: el de la dinámica creadora, de los procesos de gestión y construcción, de investigación científica, en la que todo conocimiento es relativo, provisional y revisable y donde el proceso se desarrolla con el aporte creador de todos sus actores, en especial los estudiantes, que no serán más vistos como “alumnos” (sin luz), sino capaces de aportar creativamente a la solución de problemas de su entorno, en un contexto sociohistórico que requiere del humanismo en el tratamiento de todos los problemas a que se enfrenta (García y Galicia, 2010, p. 6).

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