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Empoderamiento de la mujer en la novela gráfica Persépolis de Marjane Satrapi

Contacte al Autor: Lic. Laura Zúñiga Hernández

Empoderamiento de la mujer en la novela gráfica Persépolis de Marjane Satrapi

Lic. Laura Zúñiga Hernández

Licenciada en la Enseñanza de la Literatura y el Castellano

langelezluna@gmail.com

ANTECEDENTES

Muchos son los autores seducidos por el género gráfico, tanto en América Latina como en América del Norte, Europa e incluso en Medio Oriente. Uno de los precursores de la novela gráfica es Will Eisner, quien en 1978 publicó su primer trabajo y se convirtió en uno de los referentes de estos textos. Su temática está dirigida a adultos, pues habla de moral, religión y sexualidad.

Otro autor reconocido es Gonzalo Martínez, conocido mundialmente por su obra Mocha Dick: la ballena blanca, en la cual se toman como intertexto la historia clásica literaria Moby Dick y hechos históricos chilenos. Desde Chile también, la autora Sole Otelo –mujer que, con su estilo mordiente y personal, ha traspasado las fronteras.

Tenenbaum, que cita a Martínez en este particular, explica lo siguiente sobre el auge de este género:

Sobre el creciente boom de la novela gráfica en América Latina, Gonzalo Martínez tiene una hipótesis interesante: “las novelas gráficas se empiezan a multiplicar en Latinoamérica”, dice, “cuando el modo tradicional de circulación de la historieta, las revistas, deja de ser rentable”. Con la crisis de las revistas, en algún sentido, la historieta pasa de la esfera del mercado, de lo mainstream, a la esfera del arte, de lo indie. Su economía, podríamos decir, se empieza a parecer más a la de la literatura actual, en la que hay una pluralidad de editoriales y formatos de publicación, pero son relativamente pocos los autores que pueden dar el salto a las grandes casas editoriales (Martínez, párr . 16, 2017).

Aunque hay muchos autores reconocidos que han tenido fama en este género –como Allan Moore (creador de Watchmen) o Art Spiegelman (Maus, ganadora del Pulitzer)–, este artículo se limitará a la figura de la autora Marjane Satrapi, una artista iraní que nació el 22 de noviembre de 1969 en Rasht, en una familia apoderada y con una ideología progresista.

Estudió en diferentes universidades, a pesar de los conflictos sociales en el país, y se especializó en varias carreras en el área gráfica. Su visión de mundo le ha permitido crear obras de corte histórico y autobiográfico como Persépolis, cuatro volúmenes autobiográficos que cuentan las vivencias de sus primeros años de vida, su adolescencia y adultez.

Lo revolucionario de la obra en cuestión es la precisión para contar la historia sin reservas, pues plasma, en la primera entrega, la visión de una niña educada en la clase alta y con ideología occidental, haciendo énfasis en la rebeldía que se mezcla con la represión política y el enfrentamiento psicológico de la pequeña en la búsqueda de una verdad.

CONCEPTOS BÁSICOS

Novela gráfica

Decir que la novela gráfica es un género reciente sería un error, ya que durante décadas se ha utilizado este estilo literario para acercarse a diferentes sectores de la población, especialmente a jóvenes y adultos. Desde su definición como género, en ocasiones suele confundirse con los términos de obras que presentan una historia con imágenes. Por ejemplo, se habla de novela gráfica, tira cómica, historieta o manga; sin embargo, cada uno de estos textos presenta características que los hacen diferentes entre sí.

El término “novela gráfica” se empieza a emplear alrededor de los años ochenta, aunque sus primeros indicios datan de la época de los egipcios, que se expresaban mediante jeroglíficos, los cuales narraban hechos cotidianos y se estructuraban a modo de viñetas.

Otro acercamiento a esta manifestación visual son las obras desarrolladas luego de la implementación de la imprenta durante el siglo XV: en aquel momento varios autores utilizaban figuras o imágenes menos sacras en sus textos (pues hasta entonces sólo se usaban las que estaban vinculadas con la religión) y así se manifestaban sobre asuntos particulares de la vida cotidiana.

Posteriormente, con la difusión de las tiras cómicas en periódicos se empezó a posicionar, cada vez más, este tipo de medio comunicativo, hasta alcanzar su independencia y autonomía como género. Desde entonces ha sufrido un gran desarrollo, y cada día hay más autores en todos los continentes que se arriesgan a incursionar en esta forma de expresión.

En cuanto a su composición, una característica que la hace diferenciarse respecto a otros géneros similares es que la novela gráfica tiene un principio y fin dentro del mismo texto, al contrario de las historietas, que se publican en varios tomos sin desarrollar definitivamente el final del argumento en sus entregas.

Brevemente, se puede decir que la novela gráfica es un texto corto con imágenes enlazadas por una historia. Su valor radica en esta característica: la capacidad del autor para narrar de manera compleja, mediante dibujos o fotografías, estas historias que poseen un principio y fin.

Como dice el refrán: “una imagen vale más que mil palabras”, y esta máxima es la que perciben y acogen los autores, tanto gráficos como guionistas, para presentar su trabajo. Lograr un grado de vitalidad en la imagen es complejo, pues no solamente busca expresar una acción, sino que debe trasmitir pensamientos, emociones, ideologías, entre otros. Además, debe considerarse que esa imagen está dirigida a un lector, quien, a su vez, la interpreta y decodifica como mensaje escrito y visual:

Esto trasciende las convenciones del lenguaje escrito, pues antes de aprender a asignarles nombres a los objetos que nos rodean, ya creamos sustitutivos, como cuando el niño reemplaza el pecho materno con su dedo pulgar. Sin embargo, a diferencia de la lectura de una imagen, su elaboración sí requiere de un proceso intelectual (al menos parcial). “El artista que se dispone a representar el mundo visible no se encuentra delante simplemente una mescolanza neutral de formas que él trata de “imitar” (Ponce, 1951, p. 6).

De acuerdo con lo anterior, la imagen es importante en las relaciones que entabla el ser humano con su realidad y su entorno. En consecuencia, se considera al artista como un creador de un más allá; es quien, mediante un proceso intelectual, materializa el mundo con palabras, o bien con imágenes. La interpretación del autor sobre el mundo que lo rodea lo convierte en un instrumento de comunicación y de expresión importante: este género literario fue, en un principio, un medio para la comunicación de masas, es decir que se concebía como un producto de la sociedad dirigido a un público infantil. No obstante, no se limitó a la niñez, pues estos textos se convirtieron en un medio para sobrellevar la situación vivida en aquel momento histórico. Fue así como el panorama de la novela gráfica se volvió incierto, pues no se tenía claro si lograría llegar a su público meta y si sería aceptado.

“(…) el discurso académico que, en el interior de las ciencias sociales y humanas, se hacía cargo de la historieta como objeto no propugnaba su publicación ni impulsaba su conservación; sino que más bien, y en el mejor de los casos, anunciaba su superación o su inminente desaparición” (Peppino, 2012, p. 62). Como se explica en la cita anterior, los textos estaban en peligro de desaparición debido a su manera de ser difundidos, pues no tenían la misma exposición a las masas que sí tenían otras creaciones artísticas.

Desde esta perspectiva, se comenzó toda una marcha por reivindicar su posicionamiento social:

Con la aparición de la revolución del pop art y nuevos artistas que han tratado de reivindicar los valores artísticos, culturales e impactos narrativos, tanto escritores como diseñadores han intentado combinar sus técnicas en un solo producto que consolide y logre abolir el estigma al que se encuentra sometido el ejercicio de los tebeos, impulsando de esta manera un movimiento más fuerte, que requiere de un nombre o concepto elevado para las nuevas publicaciones de la literatura dibujada, ya no contemplada para un grupo pueril, sino por el contrario, pensado para generaciones adultas, que requiere otro tipo de lecturas y comprensiones, con mayor fuerza literaria, con contenidos elevados, con características similares a las de la novela convencional, pero concebida desde la imagen, el dibujo, la viñeta, los bocadillos, onomatopeyas, colores y estilos que han llevado a conceptualizarla como Novela Gráfica (Castro y Sierra, 2017, p. 32).

A partir de este momento los novelistas gráficos empiezan a plantear con mayor fuerza temas dirigidos a adultos, en donde se exponen situaciones de violencia, género, discriminación y lucha de clases sociales, entre otros. Esto explica por qué su impacto fue mayor, pues se dirigía a una población con una serie de preocupaciones y en la cual no solo buscaba entretenimiento por entretenimiento, sino una orientación crítica, reflexiva y representativa de sucesos en la sociedad de aquel momento.

Conflicto en la novela gráfica

Hay que destacar que en cada una de las historias de los novelistas gráficos los personajes se enfrentan a un conflicto, el cual debe ser resuelto. El término “conflicto” tiene varias acepciones que servirán durante el análisis de la obra de Satrapi.

La primera definición es la que ofr ece el diccionario de la Real Academia Española:

1. m. Combate, lucha, pelea.

2. m. Enfrentamiento armado.

3. m. Apuro, situación desgraciada y de difícil salida.

4. m. Problema, cuestión, materia de discusión.

5. m. Psicol. Coexistencia de tendencias contradictorias en el individuo, capaces de generar angustia y trastornos neuróticos (Diccionario en línea Real Academia Española, 2017).

Se puede deducir, a partir de las cinco acepciones anteriores, que su definición se aborda desde diversos planos y aunque algunas de ellas implican un contexto de uso que debe tomarse en cuenta para comprender su significado, en general se comprende que involucra la ambivalencia y el choque de fuerzas enfrentadas una contra otra.

Desde el punto de vista de la propia novela gráfica, el abordaje es más definido. Un ejemplo de esto es el referente de la obra Sin City, tanto en la película como en el texto:

Constantemente sus personajes enfrentan conflictos de sentimientos, luchan entre el bien y el mal, entre el amor y el odio, entre la paz y la violencia, entre la justicia e injusticia, son sometidos a prueba para tomar una posición extrema, no hay opción en escala de grises, asumen eventos violentos, insensibles, desesperados, viven fuera de la ley, en el umbral del cielo y el infierno, buscan redención y justifican sus actos ilícitos bajo sus propias normas (Castro y Sierra, 2017, p. 76).

Se observa que, tanto en la definición de la RAE como en el enfoque gráfico, el conflicto es un enfrentamiento entre fuerzas de naturaleza psicológica, personal o social, que involucra violencia. Son extremos opuestos uno del otro.

Empoderamiento

Un término que también es importante en este análisis es “empoderar”, un vocablo de origen anglosajón que fue castellanizado con el tiempo y que se asocia a la adquisición de poder de grupos menos valorados. No es de sorprenderse que el término fuera adoptado sobre todo por los grupos sociales feministas o los estudiosos de la identidad de género, pues habla de contrastar su búsqueda del poder con la ausencia de este. Para este estudio, el término se relacionará, principalmente, con el género.

La tesis de maestría de Annacondia define el género a partir de dos enunciados relacionados directamente con la construcción social de lo que identifica a los seres humanos como “hombres o mujeres”:

De la conjunción del sexo y la categorización sexual se desprende lo que West y Zimmerman entienden por “género”: la persona no solo ha de aparentar pertenecer a un grupo sexual en concreto, sino que también ha de realizar una serie de actividades y adoptar unos roles tradicionalmente asociados a esta categoría, mientras que rechaza aquellos que no lo están (Annacondia, 2013, p. 7).

Partiendo de esta afirmación, la condición de hombre o mujer no está solo en la apariencia física, sino en una serie de comportamientos y papeles asociados con cada sexo, en particular, y de cómo se desenvuelven en la sociedad.

En esta tesis se discute también el rol femenino en los cómics que, aunque no es el mismo género de la novela gráfica, tiene una similitud con lo anterior. Por tanto, no es coincidencia que también los personajes femeninos presenten características similares en ambos tipos de textos:

Aunque parece un asunto trivial, en especial en comparación con los otros temas que analizaré en este capítulo, la forma en que se ha nombrado a muchos personajes femeninos es uno de los métodos más obvios y que mejor deja entrever las claras actitudes patriarcales que han movido a la industria del cómic desde el final de los años treinta (Annacondia, 2013, p. 19).

A pesar de que parezca un asunto “trivial”, como lo llama la autora, desde el punto de vista social la mujer es relegada a un espacio inferior. Los súper héroes eran y son figuras masculinas, y cuando haya una femenina estará supeditada siempre a la imagen del hombre como conquistador del poder y heroísmo dentro de la historia. Al igual que en el cómic, en las novelas gráficas se evidencia esta realidad.

El término “empoderamiento” se debe contrastar con lo anterior, para comprender su definición en ese marco y su relación con el texto. En un artículo de ASOCAM (Servicio Regional de Conocimientos para América Latina) se define este término como: “…luchar contra la pobreza y transformar las relaciones de dominación que han conllevado a que ciertos sectores sociales tengan menos oportunidades que otros para conducir su vida” (ASOCAM, 2007, p. 1).

A partir de la definición anterior se puede asociar el “empoderamiento” con el hecho de conseguir poder u obtener una colocación social favorable para una clase que antes no estaba en esa posición. Esta valoración se asocia más con el contexto de la mujer, pues se ve como un ser menos privilegiado que el hombre, hablando socialmente: las desigualdades se evidencian en lo laboral, donde la mujer gana menos que el hombre; en el trabajo del hogar, ya que la mayoría de las veces es la mujer la que se hace cargo de este, en la vestimenta, en la opinión, en los cargos públicos, entre otros.

Rappaport (1990), citado en el artículo de ASOCAM (2007), dice que el empoderamiento está dirigido a personas que, de alguna manera, han sido excluidas de la sociedad; así, al obtener un nivel superior, pueden democratizarse o ser protagonistas de su propio desarrollo como humanos. Para el autor se toman en cuenta ciertos tipos de empoderamiento, como el social, político y económico; no obstante, para este artículo se considerará únicamente el social, por ser el que tiene más valor en este análisis.

Sobre el empoderamiento social se dice lo siguiente:

El empoderamiento social es un camino de múltiples dimensiones y formas en el que entran en juego el auto-reconocimiento personal como sujetos portadores de derechos, el fortalecimiento del tejido institucional y el desarrollo de la capacidad de las organizaciones para incidir en los diferentes ámbitos de la vida, la economía, la política, la cultura y las instituciones… guarda relación con la construcción de su identidad, con la familia, la comunidad y las instituciones, atravesada por el género, la historia de vida de cada persona y la interculturalidad (ASOCAM, 2007, p. 7).

El empoderamiento social, entonces, alcanza diferentes vértices: incluye a la persona, la familia, la comunidad, la cultura y las instituciones y, al ser tan amplio su abanico de acción, permite un empoderamiento económico y personal, pues contribuye, en gran medida, al aumento de las capacidades de los participantes en la sociedad.

RELECTURA DE PERSÉPOLIS DE SATRAPI

Hay en este libro de Satrapi dos características importantes de la novela gráfica: su brevedad y el desarrollo de temas que son, principalmente, para adultos. Por lo anterior, este análisis se enfocará en el contenido como ejemplo de novela gráfica, el cual es desarrollado de manera sencilla, dirigido a un público maduro, porque sus temas van desde la familia hasta la situación política en el país y el conflicto bélico que inicia justo al finalizar el primer libro.

Como ya se mencionó, Persépolis se compone de cuatro libros que narran la vida de la autora, quien, a partir de su discurso infantil, expone una serie de interrogantes filosóficas, religiosas y familiares, en busca de crear su propia personalidad y de instaurarse como una mujer con derechos y voz.

Marjane, el personaje principal, tiene 10 años y cuenta su historia a partir de 1979 e inicios de los ochenta. Vive con su familia, que es distinta a las demás: tienen dinero y son islamistas “moderados”, tal como lo plantean algunos estudios, con una ideología occidental y progresista. Estas condiciones hacen que la niña se enfrente a diversas incertidumbres políticas y religiosas, a diferencia de otros niños de su misma edad, quienes solo esperan jugar y divertirse.

La protagonista no es una niña común. Su visión de mundo se da desde una rebeldía que no se permite en su pueblo y que se opone a la sociedad patriarcal y machista en la que vive. Esto se percibe en el primer apartado de la novela, “El pañuelo”: en 1980 se obliga a todas las jóvenes que asisten a la escuela a llevar el tradicional velo que les cubre la mayor parte del rostro, y la autora, de forma jocosa, desarrolla una escena cotidiana e infantil en el centro educativo, al respecto de esta obligación. Implícitamente, se leen algunas condiciones sociales de las mujeres en aquel momento:

“-No nos gustaba mucho llevar el pañuelo, sobre todo sin saber por qué.

-Ejecución por la libertad (una de las niñas ahorca a otra por quitarse el pañuelo)” (Marjane, 2000. p. 9).

Imagen 1

Fuente: Guía del Cómic (guiadelcomic.com)

La primera escena es clara, la sociedad de la obra educa desde un imaginario del juego. Ninguna de las niñas sabe el porqué del uso de este accesorio; sin embargo, recurren a lo lúdico para manifestar su punto de vista: obtener la libertad y, principalmente, ser humanos con identidad propia, pues esta prenda unifica a las mujeres y no hay distinción personal, son simplemente una masa disforme.

Imagen 2

Fuente: Guía del Cómic (guiadelcomic.com)

Como se observa en la imagen, entre las niñas no existía mucha diferencia, eran mujeres y solamente mujeres, porque ese es el rol que les corresponde en una sociedad dirigida por hombres donde hay una marcada separación entre los géneros. Además, esta historia se desarrolla en un contexto histórico convulso políticamente hablando, tal y como se observa en la imagen 3.

Imagen 3

Fuente: Propia.

Hay un cambio social que afecta a todos los habitantes y aunque Marjane no entiende, trata de comprenderlo. Su círculo familiar le permite estas libertades, aunque socialmente estén condicionadas; por lo tanto, son personajes revolucionarios que se manifiestan sin importar las consecuencias ni el sexo de quien emita un criterio. Por tal motivo, la primera mujer empoderada que aparece en la obra es la madre de la protagonista, quien se expresa libremente ante el nuevo Gobierno represor.

 

Imagen 4

Fuente: Taringa.net

En la primera viñeta está la madre de Marjane, quien no utiliza la vestimenta tradicional de las iraníes sino accesorios occidentales. El orgullo de la protagonista es ver a su mamá apoderada de su propio destino, y su ejemplo será también el causante de la confusión de la niña, que no sabe a cuál de las corrientes ideológicas pertenecer: “Yo no sabía qué pensar del pañuelo, era muy creyente, pero mis padres y yo éramos muy modernos y vanguardistas” (Marjane, 2000. p. 11).

Esta ambivalencia provoca en la niña la incertidumbre y el encuentro con su propio ser, la búsqueda de su personalidad y, principalmente, el reconocerse como una mujer de decisiones y con la capacidad para valorar su pensamiento y rol en una sociedad cambiante.

Una manera de presentar esta búsqueda es a partir de la expresión de la niña: “Quería ser profeta” y no solo profeta, sino la última, destinada a conducir a muchos e iluminar vidas. Lo paradójico de esta afirmación es que el profeta es, por lo general, una figura masculina, así que el deseo de Marjane de asumir ese rol es una característica más del empoderamiento en el que se ve inmersa la pequeña.

Relacionado con su deseo de ser profeta, se muestra cómo se inicia en la escritura de un texto donde aparecen las tres normas básicas del libro sagrado de su cultura: “…buen comportamiento, buenas palabras, buenas acciones” (Marjane, 2000. p. 13). Además de esas, la protagonista agrega otras, las cuales se implementarán a partir del momento en que asuma su trabajo como profeta: “Regla 6: Todo el mundo tendrá un coche. Regla 7: Todas las criadas deben comer con los señores. Regla 8: Ninguna anciana debe sufrir” (Marjane, 2000. p. 13).

Entre las reglas anteriores se destaca la número siete, porque rompe también con los esquemas tradicionales al querer incluir a la criada en el convivio familiar durante la cena. Esto demuestra la valentía de la niña para ir en contra del sistema y hacer un cambio sustancial en los modelos patriarcales y elitistas.

Imagen 5

Fuente: Propia.

Más adelante en la historia, la maestra de la niña se ve amenazada por las ideas revolucionarias de su estudiante y se reúne con sus padres para tratar de solucionar este deseo. No obstante, los padres de Marjane la apoyan, lo que disgusta a su docente. El convencimiento de la niña por defender su posición de ejercer su rol de profeta la hace, incluso, hablar con Dios y establecer con él una amistad que se romperá con el tiempo.

Un rasgo más para demostrar que la niña presenta características de una mujer empoderada, a pesar de su corta edad, es durante los juegos infantiles. Su grupo de amigos, en su mayoría hombres, se divierten con las propuestas de ella. Hablan de temas controversiales: política, rebeliones, torturas... Así, sus amistades se muestran complacidas cuando deciden atacar a un compañero, pues se convierten en matones.

Más avanzada la obra, Marjane se muestra como líder innata, ya que convoca a sus amigos para enfrentar a un compañero cuyo padre había ido a la guerra y asesinó, supuestamente, a un millón de personas.

 

Imagen 6

Fuente: Propia.

La situación que se representa en el texto demuestra cómo esa realidad tan cruenta afecta psicológicamente a toda la población. En medio de este contexto, la niña es una influencia positiva y negativa, porque se observa cómo mediante su liderazgo puede arriesgar a otros al llevar a cabo sus cometidos, sin pensar en las consecuencias que esto acarrea, tal y como ocurre con el niño a quien empiezan a agredir y planean cómo atacar, tras enterarse de los actos cometidos por su padre.

El final de la novela es devastador. Marjane se queda sin parte de sus amigos, sin su tío y los asesinatos se dan cada vez con más frecuencia; la guerra está a punto de comenzar. La niña se siente agobiada, incluso ha perdido la fe. Encara a Dios, a quien consideraba un amigo, y lo aleja de su vida. Una vez más, esta decisión drástica marcará su vida y se sentirá sola, pero son sus elecciones las que la convencen de que es capaz de seguir adelante sin importar las circunstancias. Tiene el poder, aunque se llene de culpabilidad y su mundo se torne solitario.

Imagen 7

Fuente: Propia.

CONCLUSIÓN

En conclusión, es evidente que este personaje tiene el carácter, la valentía y el liderazgo para cambiar su entorno. Su educación es el arma más letal pues, a pesar de ser una niña de 10 años, no duda en ningún momento de su convicción, de su accionar cuando lo amerita, ni de su rebeldía para encarar los argumentos de los adultos.

Su curiosidad y su habilidad para debatir temas, de forma tan madura, representan el empoderamiento de la actriz en una sociedad represiva. Ella se enfrenta a todas las circunstancias negativas y lo hace con entrega, aunque parezca solo un juego o el sueño de una pequeña.

En definitiva, lo revolucionario de la obra es el énfasis en la rebeldía mezclada con la represión política y el enfrentamiento psicológico de la pequeña en la búsqueda de una verdad. Esta novela gráfica representa a la mujer de finales de siglo XX y de la primera cuarta parte del XXI: decidida, luchadora, convencida de que su misión en el mundo es cambiarlo para estrechar los resquicios que separan a los géneros, o bien, a cualquier otra condición del ser humano.

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