Colegio de Licenciados y Profesores en

Letras, Filosofía, Ciencias y Artes Costa Rica

Cuento por Rosa María Hidalgo Chinchilla: ¿Y qué es un purruscó?

Contacte al Autor: Rosa María Hidalgo Chinchilla

Rosa María Hidalgo-Chinchilla 

Diplomado para Formadores de Docentes de la Región Centroamericana, Diplomado en Ciencias de la Educación con Énfasis en Educación Preescolar, Bachiller en Ciencias de la Educación con Énfasis en Educación Preescolar, Licenciatura en Ciencias de la Educación con Énfasis en Educación Preescolar, Licenciatura en Estimulación y Desarrollo del Lenguaje, Maestría en Psicopedagogía y Doctoranda en Educación, Directora del Departamento de Educación Preescolar en la Universidad Estatal a Distancia de Costa Rica. La correspondencia en relación con este artículo debe dirigirse a rositahidalgo66@gmail.com 

Recibido: 10 de octubre, 2019 

Aceptado: 6 de noviembre, 2019 

 

 

Y ¿qué es un purruscó? 

 

Y ¿qué es un purruscó? 

Para buscar su compañera, esta ave emite un sonido especial. La hembra, al escucharle, se enamora casi al instante y en menos de lo que canta un gallo. ¡No, no, perdón! En menos de lo que 

ulula un purruscó. Ambos, macho y hembra, forman un dúo muy especial que durará hasta que la muerte los separe.

La hembra pone de dos a tres huevos blancos por año. Y, cuando los polluelos nacen, aquello se vuelve turumba, es una contentera; el padre les consigue el alimento a los polluelos y la madre les enseña a comer.

Ellos se dividen las tareas del hogar. ¡Así tiene que ser!

Los polluelos son muy perspicaces, vivísimos los condenillos. A las tres semanas ya se alimentan solitos, a los 2 meses de nacidos saben volar y se aventuran a hacerlo en medio del azul del cielo y, al año, abandonan el hogar porque se convierten en aves independientes, autónomas.

Los purruscós tienen una voz especial: ellos ululan y su ulular más o menos suena así: “uu uuo uuo”.

Estos animalitos son ruidosos, inteligentes y curiosos. Hay grandes y pequeños; su cuello es tan flexible que permite a la cabeza del purruscó girar en un ángulo de casi 360 grados.

Ahora sí, Rosita querida, después de tantas pistas, ¿puedes adivinar qué animal es?

–No, abuelito, no sé, estoy intrigada. Dígame qué es.

–Pues es el purruscó, un ave silvestre que todos conocemos con el nombre de búho y que, como tal, debe vivir a pata suelta en el bosque que le vio nacer y le sirve de hogar. Por eso nosotros los seres humanos tenemos la responsabilidad de cuidar, no solo de nuestros bosques, sino de los animales que viven en él y de estar pendientes de ellos en caso de que les suceda un accidente o evitar el abuso, el maltrato y las crueldades que muchas personas practican. Porque de los animales aprendemos muchas cosas. Así que, Rosita querida, vamos a curar la alita herida de esta ave para devolverla a su hogar, a donde pertenece.

Lo que nunca imaginamos es que las heridas del purruscó fueran tan severas. Por un momento mi abuelo y yo, con mucha tristeza, dudamos que este lindo animal lograra sobrevivir. Pero tomamos la decisión –con mucho ánimo– de que nos íbamos a dedicar a curarlo y alimentarlo para que se recuperara.

Y una sorpresa inesperada llegó. Una asoleada mañana, nuestro querido amigo emplumado nos recibió con su sonido especial. Estaba tan feliz y agradecido, que nos estiró sus lindas alas para que notáramos que su herida había sanado. Mi abuelo y yo nos miramos con una cara de felicidad, pues sí… los cuidados y el amor que le dimos dieron sus frutos.

Y así fue, una vez que lo curamos y revisamos que estuviera bien, lo cual se reflejaba en aquellos hermosos y grandes ojos abiertos, lo llevamos a su hogar ubicado en un agujero del tronco del árbol de burío de la montaña que alberga el hogar de mis abuelos.

Seamos amantes de la naturaleza y aprendamos de ella, como es el caso del purruscó, que nos enseña a criar a nuestros hijos en medio del amor, el respeto hacia los demás, la libertad y la fidelidad.

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