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Cuento por José Fabián Elizondo González: Díwö: La oruga que era diferente

Contacte al Autor: Jose Fabián Elizondo González

José Fabián Elizondo-González

Bachiller en Inglés, Máster en Administración Educativa y Máster en Enseñanza del Inglés como Lengua Extranjera. Profesor en la Universidad de Costa Rica. La correspondencia en relación con este artículo debe dirigirse a josefabianelizando@gmail.com

Recibido: 24 noviembre, 2019

Aceptado: 29 noviembre, 2019

Dìwö: La oruga que era diferente 

CAPÍTULO 1: LA COMUNIDAD MORFO AZUL

Había una vez una oruga que era diferente. Su nombre era Dìwö Morfo Azul. Esta oruga era muy feliz, dado que vivía con su madre y conocía a cada miembro de su pequeña comunidad.

Aunque Dìwö era apenas una pequeña oruga, su madre era una impresionante mariposa adulta. Las alas de su madre eran azules como el cielo y tan brillantes como el mismo sol.

CAPÍTULO 2: LAS ORUGAS MORFO AZUL

Aunque todas las orugas eran muy diferentes a sus padres, eran similares entre ellas. Ellas no eran azules como el cielo ni brillaban como el sol. La sabia naturaleza les regaló muchos colores para mezclarse entre los arbustos y las flores. Naranja, rojo, amarillo, morado y café. Todos estos colores eran parte del cuerpo de las orugas Morfo Azul.

Y, por supuesto, había algo que era lo que más le gustaba a Dìwö: sus largos mechones de cabello blanco que llegaban hasta el suelo.

CAPÍTULO 3: LOS JUEGOS DE DÌWÖ

Cuando Dìwö jugaba con las otras orugas del pueblo, ella siempre se sentía a gusto. Algunas orugas jugaban a ser una gran Morfo Azul como sus padres. Otras jugaban a volar de un lugar a otro sin parar. Y Dìwö también.

Dìwö soñaba con tener el azul del cielo y el brillo del sol en sus alas para volar sin parar. Sin embargo, Dìwö a veces se preguntaba: “¿Qué encontraría si volara a lugares nuevos y desconocidos?”

CAPÍTULO 4: LAS CRISÁLIDAS

Un día, mientras algunas de las amigas de Dìwö comenzaron a convertirse en verdes crisálidas, Dìwö le preguntó a su

madre: “Después de ser una crisálida, ¿voy a poder volar a lugares nuevos y desconocidos?”

A lo cual su madre contestó: “Cuando tus alas sean azules como el cielo y tengan el brillo del sol, mi aventurera Dìwö, vos vas a poder volar en la dirección que vos querás. El mundo está lleno de misterios por descubrir”.

CAPÍTULO 5: LA TORMENTA

Sin embargo, esa misma noche hubo una tormenta como nunca antes la pequeña comunidad Morfo Azul había visto. Rayos, truenos y relámpagos inundaron el cielo. Dìwö buscó protección debajo de unas grandes rocas junto a su madre y otras orugas. Pero no fue suficiente.

Una ráfaga de viento rápidamente separó a Dìwö de su madre y amigas. Dìwö, sin tener alas, voló por el cielo en muchas direcciones. Dìwö vio cómo su pequeña comunidad se hacía cada vez más y más pequeña mientras que la tormenta la arrastraba hacia un rumbo desconocido.

CAPÍTULO 6: UN NUEVO DESTINO

Antes de abrir sus ojos, Dìwö escuchó tres diferentes voces murmurar. Con sus ojos entreabiertos, Dìwö recordó la noche anterior. Los rayos, los truenos y los relámpagos. Su madre. Sus amigas orugas. Pero las voces hablaron más fuerte y Dìwö despertó.

Cuando Dìwö abrió sus ojos, se dio cuenta de que ya no estaba en la comunidad Morfo Azul. Todo era diferente. Todos eran diferentes. El azul del cielo y brillo del sol se habían desaparecido. Ahora frente a ella se encontraban tres grandes mariposas.

CAPÍTULO 7: LA COMUNIDAD MONARCA

Las tres mariposas eran muy diferentes a todo lo que Dìwö estaba acostumbrada. Sus alas eran de color naranja y, en ellas, líneas negras dibujaban patrones nunca antes vistos. Los cuerpos de estas mariposas eran idénticos al borde de sus alas: negros como la noche adornados con destellos blancos como las estrellas en el cielo.

Dìwö, en su sorpresa, preguntó: “¿En dónde estoy? ¿Quiénes son ustedes?”

A lo cual, una de las mariposas contestó amablemente: “Somos la comunidad Monarca. Y, por lo que podemos ver, vos no pertenecés a acá.” Pero Dìwö no supo qué decir. Ella nunca había sido considerada diferente.

CAPÍTULO 8: DÌWÖ Y LA COMUNIDAD MONARCA

Las tres mariposas llevaron a Dìwö con el resto de la comunidad Monarca para ayudarla a encontrar su camino a casa. Dìwö, por un momento, se sintió muy emocionada. Ella siempre quiso conocer lugares nuevos y desconocidos. Pensó en la conversación que tuvo con su madre el día anterior. Sin embargo, Dìwö no entendió lo que vio al llegar con el resto de la comunidad Monarca.

Las orugas no eran como ella. Estas nuevas orugas tenían en su cuerpo líneas amarillas, mezcladas con negro y blanco. Y lo más extraño de todo: ¡tenían cuatro antenas! Además, cuando Dìwö intentó acercarse para jugar con las orugas Monarcas, estas dijeron felizmente al unísono: “¡Estamos comiendo!”. Dìwö notó que estas orugas solo dejaban de comer cuando querían descansar. Entonces, Dìwö no pudo contenerse y preguntó: “¿Por qué aquí las orugas son tan extrañas? En mi comunidad, las orugas somos más coloridas y nos encanta jugar”.

CAPÍTULO 9: LAS DIFERENCIAS

En ese momento, una gran mariposa Monarca bajó desde el cielo y se detuvo al frente de Dìwö. Ella, amablemente, le respondió: “Querida Dìwö, todas las mariposas somos diferentes. Me imagino que yo soy diferente a tu madre, ¿verdad? Pero eso no hace a algunas mariposas mejores que otras. Como vos, algunas mariposas Monarcas piensan que sos extraña también. Por eso, yo les he enseñado a mis pequeñas larvas que las diferencias no nos separan. Las diferencias nos hacen libres y únicas, pero, principalmente, amables unas con las otras. Quien es diferente no es extraño; quien es diferente es un mundo infinito de misterios por descubrir”.

CAPÍTULO 10: UNA NUEVA DÌWÖ

Dìwö en ese momento se dio cuenta que ser diferente no era nada malo. Por el contrario, aprendió que las diferencias hacen de cada ser algo especial e inigualable. Justo cuando Dìwö comprendió todo esto, ella se transformó en una impresionante crisálida verde.

Cuando Dìwö abrió los ojos, varios días habían pasado. Y Dìwö se dio cuenta de que era diferente. En un pequeño charco de agua, Dìwö vio su reflejo: una impresionante mariposa adulta. Sus alas eran iguales a las de su madre, azules como el cielo y tan brillantes como el mismo sol.

Dìwö entonces supo que era tiempo de volver a casa. Ella se despidió de la comunidad Monarca e, inmediatamente, estiró sus alas radiantes y voló tan alto como pudo. En pleno vuelo, en la compañía del sol, Dìwö supo que era diferente, no solo porque ahora era una gran mariposa Morfo Azul, sino también porque había aprendido una gran lección.

MORALEJA: ENTENDER QUE TODOS SOMOS DIFERENTES NOS HACE LIBRES Y ÚNICOS, PERO PRINCIPALMENTE NOS HACE AMABLES UNOS CON LOS OTROS.

* Dìwö es una palabra de la lengua bribrí, cuya traducción es sol, día o luz.

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