Colegio de Licenciados y Profesores en

Letras, Filosofía, Ciencias y Artes Costa Rica

Cañas: hombre de Estado y empresario.

Contacte al Autor: Dr. Luis Fernando Sibaja

La nueva obra del historiador Rafael Ángel Méndez Alfaro nos acerca a una de las figuras más importantes en la gesta centroamericana contra el filibustero William Walker.

Esta investigación pone de manifiesto que el General José María Cañas ha tenido escaso reconocimiento tanto en El Salvador, su país de origen, como en Costa Rica. Sobre el personaje hay pocos estudios específicos, y en algunas obras sobre la Campaña Nacional y sus actores, que revisa Méndez, la participación de Cañas pasa casi inadvertida.

En los tres primeros capítulos de su obra, Rafael Ángel estudia las dos facetas de la vida de José María Cañas que inspiran el título del libro: el hombre de Estado y el empresario.

Méndez describe con propiedad la trayectoria de Cañas en diversos cargos públicos, diplomáticos y militares desde su arribo a Costa Rica en abril de 1840, después de la derrota del líder unionista Francisco Morazán, y destaca la capacidad de su biografiado, quien afianza su prestigio desde que ocupa el primer cargo público como Comandante del puerto de Moín en tiempos de Braulio Carrillo.

Como bien describe el autor, es en el escenario principal de la guerra contra los filibusteros en el sur de Nicaragua y en el río San Juan donde se pone de manifiesto la grandeza de este personaje, a quien Ricardo Fernández Guardia considera el mejor general de todos los que pelearon contra Walker.

Aunque el General Cañas es conocido y recordado por los costarricenses por su participación en la firma del tratado limítrofe con Nicaragua (conocido como Cañas-Jerez), en el libro que comentamos sólo se hacen unas breves referencias a tan importante acuerdo. En este caso Méndez prefirió remitir al lector a varias obras sobre el tema publicadas hace algunos años, y se perdió así la oportunidad de destacar un aporte fundamental de Cañas como diplomático en un asunto que hoy es de gran interés.

En una de las partes más importantes y novedo-sas de la obra, Méndez logra rescatar la intensa y exitosa actividad empresarial de Cañas, a quien encontramos en tareas tan diversas como el cabotaje, la formación de sociedades mercantiles, el negocio inmobiliario y las denuncias de tierras.

En los capítulos cuarto y quinto del estudio se presentan diversas facetas del personaje después del derrocamiento de su cuñado Juan Rafael Mora Porras. Destaca la fructífera estadía de Cañas en El Salvador y el fatal desenlace del intento de Juan Rafael Mora por recuperar el poder, que culmina con el fusilamiento de ambos próceres.

La obra se cierra con un novedoso capítulo donde se analiza el patrimonio económico que tenía Cañas en el momento de su muerte.

En su afán de relacionar la vida de su personaje con diversos aspectos del contexto en que se desenvuelve, Méndez nos ofrece interesantes pinceladas de la vida en Costa Rica en las décadas de 1840 y 1850. Conocemos, entre otras, las dificultades de la comunicación con el Caribe, la gran labor de la Sociedad Económica Itineraria y el comercio de cabotaje con el Pacífico de Centroamérica. No están ausentes las reflexiones del historiador sobre los abusos en los denuncios y la privatización de tierras, que tanto auge toman en la época por el desarrollo del cultivo y la exportación de café, y las rivalidades entre los miembros de la élite que controlaba el poder económico y político en Costa Rica élite a la que se vinculó Cañas desde su llegada a Costa Rica.

A lo largo de su trabajo Méndez utiliza abundantes fuentes primarias inéditas, por lo que incursiona en fondos tan variados de nuestro importante Archivo Nacional como Guerra y Marina, Hacienda, Fomento, Gobernación, Juzgado de lo Contencioso Administrativo, etc. También los periódicos de la época, tanto de Costa Rica como de El Salvador, constituyen una valiosa fuente de información que nos permiten conocer con detalle reacciones y puntos de vista diversos en Centroamérica ante hechos como el derrocamiento de Juan Rafael Mora en 1859 y el fusilamiento de Mora y Cañas en 1860.

Invitamos a la lectura de una obra que rescata una figura con la cual estamos en deuda, pues se merece algo más que su nombre en una carretera, y que desempeñó un extraordinario papel en la principal gesta de la historia centroamericana.

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