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Bullying

Contacte al Autor: Patricia Álvarez Briceño

Aunque por el nombre parece algo nuevo, el bullying es un fenómeno que viene de antes; así recordamos frases como “si le pegan, déle usted más fuerte”, “no sea cobarde” y otras que solo muestran cómo la conflictividad entre adolescentes o niños más pequeños está fuertemente enraizada en la cultura humana. El bullying, que traducido al castellano es el maltrato entre escolares o iguales, es un tipo de violencia que encontramos en plena sociedad y también la ven nuestros hijos. Pensemos en las relaciones que se llevan a cabo en el trabajo, en las relaciones sociales de vecinos, en cómo nos transformamos al volante; ante todo esto los niños observan cómo el maltrato
o la violencia pueden convertirse en instrumentos para conseguir determinados objetivos.
Como primera idea fundamental, todos debemos tener la convicción de que el maltrato, sea en la forma que sea, es intolerable. El mensaje que transmitimos a nuestros hijos y adolescentes respecto al ejercicio de la solidaridad con el otro, de la preocupación de unos por otros, es la base de la educación para la vida y la convivencia.

¿Qué es el bullying? Intimidación y maltrato entre escolares, de forma repetida y mantenida, casi siempre, lejos de los ojos de los adultos, con la intención de humillar y de someter abusivamente a una víctima indefensa, por parte de uno o varios agresores, a través de agresiones físicas, verbales y/o sociales, con resultados de victimización psicológica y rechazo grupal.
Las formas en las que este puede presentarse son de varios tipos:

• Intimidacionesverbales(insultos,hablarmaldealguien, sembrar rumores, entre otras).

• Intimidaciones psicológicas (amenazas para provocar miedo, para lograr algún objeto o dinero, o simplemente obligar a la víctima a hacer cosas).

• Agresiones físicas: Tanto directas (peleas, golpes) como indirectas (destrozo de materiales personales, pequeños robos, etc).

• Aislamiento social, bien impidiendo al compañero participar, ignorando su presencia o no contando con él en las actuaciones normales entre amigos y compañeros de clase.

• También está el acoso de tipo racista, cuyo objetivo son las minorías étnicas o culturales.

• Acososexual,quehacequelavíctimasesientaincómoda y humillada.

• Yactualmentesedaelacosoanónimomediantelosmensajes por teléfono celular o el correo electrónico, con amenazas o palabras ofensivas.

Otra idea que debemos tener muy clara es que, para que haya bullying, debe haber reiteración. La víctima sufre repetidas veces violencia por parte del mismo agresor, lo que daña su autoestima y su identidad personal. Y lo más grave es que los agresores y las víctimas están condenados a convivir. Este hecho de no poder escapar del agresor provoca en la víctima gran ansiedad y estrés, un miedo continuo, que les lleva incluso a desarrollar también respuestas agresivas y, en casos extremos, pensar en el suicidio. Es la misma reacción que observamos en un trabajador que lo abandona todo por el abuso al que es sometido por su jefe, o en la mujer que huye de su pareja cuando es maltratada.

Bullying en el aula
La convivencia en el aula debe ser, en realidad, un ejercicio de resolución de conflictos, un proceso creativo y respetuoso que intenta prevenir su aparición o evitar la escalada cuando éstos ya han surgido.

El problema de la mala convivencia o de la indisciplina en los centros educativos representa tal vez una de las manifestaciones más crudas de las disfunciones de los sistemas escolares actuales. Su relevancia se evidencia en la preocupación, cada vez mayor, por parte de las comunidades educativas, acerca del incremento en los conflictos y su expresión a través de la violencia. A esto sigue la toma de conciencia respecto a la posibilidad de que los centros ya no sean espacios preferentes de encuentro fructífero entre los pares.

Si uno de los fines más importantes de las instituciones educativas es la socialización, y los conflictos y las diferencias entre las personas forman parte de nuestras relaciones sociales, el sistema educativo debe asumir que ese proceso de socialización incluya el hacer frente a los conflictos de convivencia; lo cual parece ausente en las aulas de las escuelas y colegios de nuestro país cuando miramos las noticias y vemos muchachitas agrediéndose salvajemente hasta llegar a arrancar, una de ellas, una parte de la oreja de otra; o en otro caso pandillas de un colegio contra otro, y situaciones como un homicidio en secundaria y muchos casos más.

La construcción de una cultura de convivencia pacífica en los centros es un reto educativo complejo, ya que indefectiblemente tendrá que ir unida a la vivencia de valores democráticos, como los de justicia, tolerancia y no-violencia, que están muy bien plasmados en los programas con ejes transversales, pero ¿dedica realmente cada institución, y los docentes, tiempo para implementar programas internos que prevengan y corrijan estas conductas?

Si las instituciones educativas y los docentes esperan a que lleguen de instancias superiores directrices sobre este tema, se estará perdiendo el tiempo. Al estar inmersos en una sociedad llena de violencia camuflada en fábulas llenas de colores, en series infantiles y juveniles llenas de música con mensajes negativos, juegos en la web basados en la violencia, entre otros, entonces se nota que la institución educativa debe estar a la vanguardia; mostrarse como un pilar importante, y no esperar a que aparezca un síntoma de violencia, sino trabajar en prevenirla.

Para esto debe tener muy claros los objetivos en torno a este tema, tales como:

• Sensibilizar sobre la necesidad de detectar a tiempo las manifestaciones agresivas en el centro escolar tanto al personal docente como a todos los involucrados en la comunidad estudiantil y padres de familia.

• Aportarestrategiasdeprevencióndeconductasviolentas en el centro escolar.

• Ofrecer las estrategias de intervención conductual para disminuir o eliminar las manifestaciones agresivas en el centro escolar, como el trabajo cooperativo, entre otros.

Puede proponerse un plan que presente charlas al inicio del curso lectivo como forma de capacitar al personal docente y administrativo a la hora de abordar la problemática del acoso escolar, donde se incluya:
• Exposiciones teóricas de información alternadas con casos reales.

• Forodediscusiónypropuestasdeactuaciónendiferentes ámbitos del bullying entre los participantes.
Dentro de la temática a tratar:
1. Qué es la agresión escolar. Características. Aclaración ter-
minológica.

2. Incidencia en nuestras aulas.

3. Causas de la agresividad escolar: personalidades violentas, trastornos psicopatológicos asociados, factores personales, factores familiares, factores sociales.

4. Bullying como violencia entre iguales, agresores, víctimas y observadores. Ejemplos con casos reales.

5. Respuesta educativa para la prevención de conductas agresivas en la escuela o colegio.

6. Programas de prevención basada en trabajo cooperativo y la inclusión de valores dentro del aula, papel de los educadores, la mediación, papel de las familias.

Por tanto, es preciso aceptar que existen niños y niñas que al tiempo de ser victimizados también están intimidando a sus compañeros y que, ante cualquier estudio o intervención, sería necesario tener en cuenta esta posible dualidad en la implicación del maltrato entre escolares.
Como formas de prevención a este fenómeno se plantean:

• Mejora de la organización escolar: acciones encaminadas al desarrollo democrático y dialogado de la vida en el centro, al aumento de la participación de todos los agentes de la comunidad educativa, al establecimiento de canales de comunicación, al cumplimiento y respeto de las decisiones y normas, así como a la búsqueda de coherencia entre objetivos y procesos instruccionales.

• Formación del profesorado: mediante la combinación de las diversas modalidades de formación como son las jornadas, seminarios, cursos, grupos de trabajo donde se fomenta la sensibilización, la información y la formación del profesorado así como el desarrollo de las competencias profesionales necesarias para la construcción de la convivencia y el desarrollo de estrategias específicas.

• Trabajo de aula: acciones a realizar con el grupo de alumnos y alumnas, ya que, como espectadores, tienen el potencial para vivir la dinámica social de la violencia escolar. Normalmente, son actividades centradas en la reflexión, el pensamiento crítico, la escucha activa, el respeto y la valoración de las opiniones de los demás y actividades que potencian la empatía, la expresión emocional, la asertividad y la actitud activa ante situaciones moralmente injustas.

• Programas específicos: de desarrollo de la asertividad y de la empatía.
Se debe tener claro que el profesorado es el agente dinamizador de la convivencia, entendida ésta de la manera más amplia posible. Educar en la convivencia no es exclusivamente trabajar con los alumnos unos temas determinados, sino que los docentes deben gestionar la convivencia tanto entre ellos mismos como con el alumnado, con las familias de éstos y con el exterior del centro.

Identificar la educación para la convivencia exclusivamente con el trabajo que se realiza con el alumnado es un error, porque la educación para la convivencia también incluye la gestión de las relaciones entre el propio profesorado. Si demandamos a los alumnos que se pongan de acuerdo entre ellos, que pidan disculpas cuando ofenden a un compañero, que resuelvan los conflictos de manera dialogada y no los esquiven, que integren a todos los compañeros, etc., entonces, los docentes debemos ser modelo de ello y practicarlo con nuestros compañeros. Y ésta quizá sea la tarea más compleja de todas las que implica educar en la convivencia.

De hecho, se puede implementar el primer año de trabajo de prevención de la violencia y de construcción de la convivencia en focalizarlo a las acciones principalmente de formación y coordinación del equipo docente.

El creciente número de casos detectados revela de manera insistente casos palpables de acoso y abuso de algunos alumnos para con otros, lo que requiere una profunda reflexión de todos y por supuesto, de los niños y niñas involucrados de una u otra manera en este tipo de conflictos de convivencia.

Causas de la agresividad escolar
• La violencia que trae cada estudiante de su hogar o comunidad.

• La información negativa que reciben a través de programas de televisión, juegos de video y de internet.

• Ser víctima de agresión o acoso lo convierte en posible agresor.

• Problemas de autoestima.

• Personalidades violentas: La prevención que se recomienda en este nivel es la de detectar, en primer lugar, este tipo de situaciones de alto riesgo. En segundo lugar, ofrecer a los padres programas que enseñen las habilidades necesarias para el cuidado de los hijos y para enfrentar las situaciones conflictivas intrafamiliares. El consumo temprano de alcohol y drogas son factores causales, naturales, de conductas violentas.

• Trastornospsicopatológicos:cambiosdeánimo,bipolaridades, etc.

• Factoresfamiliaresysociales:lapertenenciaaunestrato social que le expone a la violencia, venir de una familia donde se vive la violencia, ser víctima de violencia en el hogar puede crear un potencial agresor.

La respuesta educativa para la prevención de conductas agresivas en la escuela debe tener claro, como objetivo partir de las diferencias hacia situaciones cada vez mejores, dando respuesta así, junto a otras actuaciones, a dicha pluralidad. Lo contrario sería construir conflictos, separar y favorecer los enfrentamientos.

Valores dentro del aula
Orientado en los cambios sociales, económicos, culturales, científicos, ambientales y tecnológicos de la vida moderna, se ha debido incluir en el currículo educativo, además de las ciencias del saber, el favorecer el desarrollo de valores, actitudes y habilidades que mejoren las relaciones intra e interpersonales de cada miembro de la sociedad; y la escuela es el primer ente formal donde el niño y la niña deben practicar estas conductas.

Se ha hecho difícil para el docente aceptar esta nueva idea e incorporarla a un planeamiento diario dentro de su aula; pero recordando que ese es el espacio de trabajo de cada docente, donde él mismo tiene la libertad de elegir cómo va a trabajar, puede incluir dentro de su labor habitual estrategias sobre cómo trabajar el tema de valores, actitudes y hábitos en el trabajo cotidiano, incluyendo actividades para realizar en el aula que conduzcan a los educandos a la reflexión, para una real comprensión del tema de valores o ejes transversales.

Es necesario conducir a los niños y niñas desde las aulas a la reflexión crítica dentro de la equidad de la construcción social. Por lo tanto, cada educador debe tomar la responsabilidad social de su carrera para educar en valores, de manera transversal a lo largo de todo el paso de los niños por el sistema formal, innovando en lo curricular y en las metodologías de aula; lo que incluye hacer cambios en la formulación de los objetivos y contenidos de los programas de estudio.

La familia
Uno de los principales factores de riesgo de violencia es el aislamiento de la familia con respecto a otros sistemas sociales en los que el niño se relaciona.

El apoyo social a las familias es básico y puede reducir significativamente el riesgo de violencia porque proporciona ayuda para resolver los problemas, acceso a información sobre formas alternativas de resolver dichos problemas y oportunidades de mejorar la autoestima.

Una importante condición para mejorar el proceso educativo es estimular la comunicación entre la escuela y la familia, sobre todo cuando los niños tienen mayores dificultades de adaptación escolar y/o más riesgo de violencia.

Conclusión
Para nadie es un secreto que vivimos tiempos en los que la violencia está ejerciendo mayor fuerza en todos los lugares y espacios. Que la Costa Rica pacífica y tolerante de la cual nos jactamos va desapareciendo poco a poco y ahora a pasos agigantados, permeados por la violencia.

Resulta necesario que lo sucedido en los últimos días en escuelas, y sobre todo en colegios, motive una reflexión sobre el fondo de hechos de violencia. Es necesario crear una cultura de prevención, para llegar a una cultura de paz, que no existe en este país.

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